Las denominadas tierras raras, un grupo de 17 elementos químicos, volvieron al centro de la agenda internacional por su importancia estratégica en sectores como la tecnología, la energía, la defensa y la electrónica.
Aunque no son escasas en la naturaleza, el principal desafío es encontrar yacimientos económicamente explotables. “El problema no es su existencia, sino la viabilidad de extracción”, explicó Víctor Fernández, presidente de la Cámara Paraguaya de Minería (Capami), en contacto con Radio 1000 e InfoNegocios.
Estos minerales son clave para la fabricación de imanes, baterías, pantallas, celulares, computadoras, drones y equipamiento militar, ya que permiten dispositivos más eficientes y livianos.
La dependencia global es uno de los puntos críticos. En 2024, la Unión Europea importó unas 12.900 toneladas de tierras raras, principalmente desde China, Rusia y Malasia. Con la demanda en aumento, el control de estos recursos se perfila como un factor decisivo en la geopolítica mundial.
En este contexto, Groenlandia volvió a despertar interés por su potencial minero, aunque enfrenta limitaciones técnicas, climáticas y sociales. Estados Unidos mantiene un interés estratégico en la isla, bajo soberanía danesa.
Fernández sostuvo que las potencias buscan asegurar el suministro de estos minerales para reducir su dependencia de China, mientras que países emergentes como Paraguay podrían integrarse a esta nueva dinámica, aunque aún se requieren mayores estudios de exploración.






















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