Boro, el perro perdido tras el descarrilamiento de los trenes Iryo y Alvia en Adamuz, España, fue rescatado este jueves después de una intensa búsqueda que duró cuatro días. El animal se ha reencontrado ya con su dueña, Ana García Aranda, malagueña de 29 años, y el resto de su familia.
Durante la tarde del miércoles, agentes medioambientales informaron de que habían localizado a la mascota, pero no consiguieron capturarlo y Boro quedó de nuevo en paradero desconocido. Durante la mañana del jueves, sin embargo, el dispositivo de búsqueda ha conseguido asegurar al animal en una zona cercana al lugar del accidente.
El partido animalista PACMA confirmó que el perro ya se reunió con sus familiares. La formación celebró este desenlace positivo que, consideran, ha puesto de manifiesto «la necesidad de contar con protocolos claros y recursos específicos para animales en situaciones de emergencia».
Desde los operativos oficiales, se destinaron drones para rastrear la zona, la instalación de cámaras de fototrampeo, y se colocaron jaulas trampa en las zonas donde se ha avistado a Boro.
En un comunicado difundido por la familia y recogido por Infobae, Ana solicitó máxima precaución a quienes pudieran encontrarse con el animal. «Si alguien lo ve y se acerca a él, que lo haga muy lentamente, porque es probable que escape», advirtió.
Finalmente, este jueves, agentes del INFOCA han logrado recoger al perro en un lugar cercano al accidente. «A esta hora de la mañana, compartimos una buena noticia: Boro, el perro extraviado ha sido hallado por un grupo de bomberos forestales», anunciaba el organismo andaluz en sus redes sociales.























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