La región norte de Nueva Zelanda atraviesa uno de sus días más oscuros. Una serie de feroces deslizamientos de tierra provocados por temporales sin precedentes golpearon la zona turística del monte Maunganui, dejando un saldo inicial de dos personas fallecidas y una decena de desaparecidos, entre los que se encuentran varios niños.
El epicentro del desastre es el Beachside Holiday Park, un popular destino de vacaciones que quedó parcialmente sepultado bajo toneladas de lodo y escombros. El desmoronamiento fue tan violento que arrasó con carpas, vehículos y hasta bloques enteros de duchas y piscinas termales.
El momento más desgarrador de la jornada fue relatado por los equipos de primera respuesta. Al llegar a la zona del desastre, los bomberos escucharon gritos de auxilio provenientes de debajo de la tierra.
«¡Ayuda por favor, sáquennos de aquí!», fue el clamor que percibieron los rescatistas antes de verse obligados a retroceder momentáneamente debido a la extrema inestabilidad del terreno. Lamentablemente, el comandante del operativo, William Pike, informó que tras ese contacto inicial, las voces dejaron de escucharse. Pese a esto, el ministro de Gestión de Emergencias, Mark Mitchell, aseguró que los operativos no se detendrán durante la noche.
«Miré detrás de mí y vi toneladas de tierra cayendo; todavía estoy temblando», relató Sonny Worrall, un turista que logró correr por su vida mientras observaba cómo la montaña destruía el campamento a sus espaldas.
La preocupación crece minuto a minuto por una mujer que fue vista intentando ayudar a otros turistas a escapar y que ahora no aparece. El superintendente de la policía, Tim Anderson, confirmó que hay al menos diez personas cuyo paradero es desconocido, aunque evitó brindar detalles específicos sobre las identidades de los niños involucrados para resguardar a las familias.
Fuente: AP News
























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