Las dos mociones de censura, una de las formaciones a la izquierda del Partido Socialista (PS) y otra de la extrema derecha, presentadas contra el Ejecutivo del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, fracasaron el viernes en la Asamblea Nacional (cámara baja), lo que permite al Gobierno avanzar en su objetivo de adoptar en febrero los presupuestos de 2026.
La moción de La Francia Insumisa (LFI), de los Ecologistas y del Partido Comunista Francés (PCF) recibió el voto de 269 diputados, frente a los 288 necesarios para tumbar al Ejecutivo. En cuanto a la moción de censura de la ultraderechista Agrupación Nacional (RN), se quedó con 142 sufragios, muy lejos de la mayoría absoluta necesaria, ya que la izquierda nunca apoya las iniciativas de la extrema derecha.
Las dos mociones, que se debatieron en la mañana del viernes, se presentaron después de que el primer ministro Lecornu recurriera a un mecanismo constitucional (el artículo 49.3) para adoptar la parte de los ingresos de los presupuestos de 2026 sin someterlos a voto, tras convencerse de que no lograría reunir una mayoría parlamentaria.
El primer ministro subrayó en ese debate que los presupuestos que ha decidido adoptar no son los del proyecto inicial que pretendía sacar adelante su Ejecutivo, sino «un texto salido del compromiso» y «resultado de los equilibrios del hemiciclo». Justificó su adopción sin someterlos al voto porque después de 350 horas de debate, y ante la imposibilidad de conseguir una mayoría, su Ejecutivo tenía que asumir «sus responsabilidades».
«No es porque quería decidir solo, sino porque demasiados en estos asientos no querían decidir en absoluto», señaló a modo de crítica a los diputados por no haberse puesto de acuerdo. El Partido Socialista se negó a apoyar la censura contra Lecornu. El diputado de ese partido Laurent Baumel explicó que la bancada no se prestaría a una iniciativa de este tipo. «Para privar a Francia de unos presupuestos, hay que tener razones serias», apuntó.
El proyecto de presupuestos de Lecornu busca sanear las endeudadas cuentas públicas y reducir el déficit público al 5 por ciento del PIB en 2026. Para evitar que los socialistas lo censuraran, incluyó varias medidas sociales y otros reclamos.
Fuente: DW























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