Una gran tormenta invernal avanzó el domingo desde el sur y el centro hacia el noreste de Estados Unidos tras afectar a dos tercios del país, dejar al menos once muertos, provocar apagones en más de un millón de hogares y generar el peor día de cancelaciones aéreas desde la pandemia, según autoridades y sitios de monitoreo.
El fenómeno, considerado por meteorólogos como uno de los peores episodios invernales de las últimas décadas en Estados Unidos, provocó intensas nevadas y acumulaciones de hielo con consecuencias potencialmente «catastróficas», según el Servicio Nacional de Meteorología (NWS). En total, 20 estados y el Distrito de Columbia declararon el estado de emergencia.
«Los impactos de la nieve/aguanieve persistirán bien entrada la próxima semana, con rondas de recongelación que mantendrán las superficies heladas y peligrosas tanto para conducir como para caminar», señaló el NWS.
Durante la jornada se reportaron muertes vinculadas al frío extremo. El Departamento de Salud de Luisiana informó que dos personas murieron por hipotermia. Además, The Washington Post indicó que, desde el inicio de la tormenta, se registró una muerte en Texas y tres en Tennessee, también por hipotermia.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, dijo que cinco personas fueron encontradas muertas al aire libre durante el fin de semana en medio de temperaturas gélidas. Aunque no confirmó que las muertes estuvieran relacionadas con el clima, declaró a periodistas: «No hay un recordatorio más poderoso del peligro del frío extremo».
Las autoridades locales señalaron que tres de los fallecidos en Nueva York parecían ser personas sin hogar.























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