El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó este viernes en una comparecencia televisada desde la sede del Comité Central del Partido Comunista de Cuba que funcionarios de su Gobierno han iniciado recientemente conversaciones con representantes de la administración de Donald Trump. El objetivo, según sus palabras, es «buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones». Donald Trump aseguró recientemente que el gobierno cubano atraviesa «sus últimos momentos de vida» y calificó la realidad del país como «un desastre».
Díaz-Canel detalló que estas negociaciones se conducen «con seriedad y responsabilidad», porque «afecta los vínculos bilaterales entre las dos naciones y demanda enormes y arduos esfuerzos para encontrar solución y crear espacios de entendimiento, que nos permitan avanzar y alejarnos de la confrontación».
Insistió en que Cuba participa «sobre bases de igualdad y respeto a los sistemas políticos de ambos Estados, a la soberanía y a la autodeterminación de nuestros gobiernos».
Esta confirmación representa un paso más allá de la declaración del 5 de febrero, cuando el mandatario ya había expresado que «Cuba está dispuesta a un diálogo con los Estados Unidos» sin presiones ni precondicionamientos, en continuidad con la postura histórica de Fidel y Raúl Castro. En aquella ocasión, Trump había afirmado que las conversaciones ya estaban en marcha; ahora La Habana lo reconoce públicamente, aunque sin entrar en detalles sobre temas específicos ni plazos.
Las conversaciones ocurren en un contexto de máxima presión estadounidense. Trump declaró una emergencia nacional hace semanas que impide a Cuba importar petróleo de terceros países (incluido Venezuela y México), bajo amenaza de sanciones. La isla no recibe barcos de combustible desde hace más de tres meses, lo que ha agravado una crisis que el propio Díaz-Canel describió como de «impacto inconmensurable en la vida de todo nuestro pueblo».
Cuba atraviesa su peor momento económico desde el «Período Especial» de los años 90. Los apagones superan las 16 horas diarias en La Habana y alcanzan las 20 o más en provincias; el transporte público está paralizado, las escuelas y hospitales funcionan con limitaciones extremas, y la escasez de alimentos y medicinas es generalizada. Los precios de los productos básicos se han disparado, y la población enfrenta colas interminables para combustible y alimentos.
La pérdida del suministro de petróleo venezolano tras la caída de Nicolás Maduro en enero, sumada al recrudecimiento del embargo y las nuevas medidas de Trump, ha llevado a la economía al borde del colapso.
El Gobierno ha activado medidas de emergencia inspiradas en el «Período Especial», incluyendo planes de «opción cero» y llamados a la «resistencia creativa». Horas antes de la comparecencia, Cuba anunció la liberación de 51 presos comunes por buena conducta (con mediación del Vaticano), un gesto que algunos analistas interpretan como señal de distensión similar a la de 2014 durante el deshielo con Obama.
Expertos y medios internacionales coinciden en que la isla vive una «caída libre» económica, con un sistema de seguridad social que prácticamente se ha desmoronado. La ONU ha advertido de riesgo de «colapso humanitario» si no se resuelve el bloqueo energético.

























Discussion about this post