El economista Daniel Correa, en entrevista con Radio 1000, analizó las recientes declaraciones del ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, quien habló sobre la aplicación de una “economía de guerra”. Para Correa, la expresión no describe necesariamente el estado actual de la economía, sino que funciona principalmente como un mensaje dirigido al aparato estatal y a la clase política.
Según explicó, Paraguay atraviesa un buen momento en términos macroeconómicos: la actividad económica muestra dinamismo, existen perspectivas favorables de crecimiento y se mantiene la expectativa de atraer nuevas inversiones. Sin embargo, esa situación contrasta con las limitaciones financieras del Estado.
“El país tiene un buen presente económico, pero el Estado está corto de recursos. La frase ‘economía de guerra’ apunta a eso: a la necesidad de gastar mejor y priorizar”, sostuvo.
Correa interpretó que el ministro busca enviar una señal clara a los distintos organismos públicos: ante restricciones de liquidez y recaudación, se impone un uso más eficiente del gasto. Esto cobra especial relevancia en un contexto de creciente presión sobre las finanzas públicas, debido a nuevos programas, compromisos acumulados y el déficit de la caja fiscal, que debe ser cubierto por el Tesoro.
En ese sentido, advirtió que la reforma en discusión no lograría reducir el déficit en la magnitud inicialmente prevista, lo que incrementa aún más la tensión sobre los recursos disponibles.
“El mensaje es: hagamos más con lo que tenemos y prioricemos lo esencial. Incluso también puede leerse como un aviso a la clase política para que evite impulsar iniciativas que demanden más recursos, porque no habrá margen para responder”, explicó.
Correa también hizo hincapié en el impacto que tienen las palabras en el ámbito económico. Señaló que términos como “crisis” o “economía de guerra” pueden generar efectos psicológicos en los agentes económicos, influyendo en decisiones de consumo e inversión.
“Los economistas suelen ser muy cuidadosos con el lenguaje justamente por ese motivo. Una palabra mal utilizada puede cambiar expectativas y generar comportamientos que terminen afectando la actividad económica”, indicó.
En ese contexto, mencionó el fenómeno de la “profecía autocumplida”: si las personas perciben que la situación es crítica, tienden a retraer el gasto, lo que puede terminar desacelerando efectivamente la economía.
Si bien reconoció que el mensaje del ministro puede prestarse a interpretaciones políticas —especialmente por parte de sectores opositores—, insistió en la importancia de analizarlo dentro de su contexto.
“Puede parecer contradictorio hablar de ‘economía de guerra’ en un escenario de crecimiento, pero el foco está en las finanzas públicas, no en la actividad económica general”, aclaró.
Finalmente, Correa subrayó la necesidad de una comunicación responsable, tanto por parte de las autoridades como de los medios de comunicación.
“La economía es un área altamente especializada y el uso del lenguaje debe ser cuidadoso. No se trata de transmitir percepciones, sino de reflejar la realidad con precisión”, concluyó.





















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