El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha prohibido las ordenaciones de nuevos sacerdotes y diáconos en al menos cuatro diócesis de Nicaragua: Jinotega, Siuna, Matagalpa y Estelí.
Estas diócesis se encuentran sin obispo titular residente debido a expulsiones, exilio o salida forzada de sus prelados en años anteriores.
La medida, reportada a principios de marzo de 2026, agrava la crisis pastoral de la Iglesia Católica nicaragüense, al impedir el reemplazo del clero que se retira por edad, expulsión o exilio, lo que podría llevar al cierre progresivo de parroquias por falta de líderes.
Como parte de la persecución sostenida contra la Iglesia desde 2018. Esto se suma a otras acciones documentadas: expulsión de más de 300 religiosos, cierre de iglesias, prohibición de procesiones y actividades pastorales fuera de templos.
Fuentes confiables como ACI Prensa, Aleteia y 100% Noticias confirman el bloqueo de ordenaciones, dejando a seminaristas en limbo y amenazando la continuidad de la vida parroquial en esas zonas.























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