Emiratos Árabes Unidos avanza con una estrategia internacional orientada a garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz y analiza sumarse a una eventual operación militar junto a Estados Unidos y otros aliados, en medio de una creciente tensión con Irán y ataques directos contra su territorio.
De acuerdo con fuentes árabes citadas por The Wall Street Journal, Abu Dabi promueve que el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe una resolución que habilite el uso de la fuerza para asegurar la libre navegación en este punto clave del comercio global. Diplomáticos emiratíes impulsan además la conformación de una coalición integrada por Estados Unidos y países de Europa y Asia. Según uno de los funcionarios consultados, Teherán actuaría bajo la premisa de que enfrenta una lucha existencial y podría intentar afectar la economía mundial controlando el paso marítimo.
El mismo vocero indicó que Emiratos revisó sus capacidades militares y logísticas con miras a colaborar en tareas de seguridad, incluyendo operaciones de desminado y apoyo estratégico. Asimismo, otros funcionarios mencionaron que el país propone que fuerzas estadounidenses asuman el control de islas estratégicas en la zona, como Abu Musa, actualmente bajo dominio iraní pero reclamada por Abu Dabi.
En un comunicado oficial, la Cancillería emiratí citó resoluciones internacionales que condenan tanto los ataques atribuidos a Irán como las restricciones a la navegación en el estrecho. La institución sostuvo que existe un consenso amplio a nivel global sobre la necesidad de proteger la libre circulación marítima en esa vía.
Este giro refleja un cambio en la política exterior emiratí. Antes del estallido del conflicto, el 28 de febrero, el país mantenía relaciones económicas con Irán e incluso intentaba mediar entre Washington y Teherán, como parte de gestiones que incluyeron la visita del dirigente iraní Ali Larijani a Abu Dabi. Sin embargo, fuentes del Golfo señalaron que esa postura cambió tras ataques contra infraestructuras civiles en Dubái.
En paralelo, Arabia Saudita y otros países de la región respaldan una posición más firme frente a Irán, aunque sin comprometer aún el envío de tropas. Bahréin, aliado de Washington, impulsa la iniciativa en el Consejo de Seguridad, cuya votación se prevé en los próximos días.
No obstante, una eventual participación de Emiratos conlleva riesgos significativos. En las últimas semanas, Irán intensificó sus ofensivas y, según datos oficiales, lanzó alrededor de 50 misiles y drones en un solo día. Desde el inicio del conflicto, se le atribuyen cerca de 2.500 ataques contra territorio emiratí, una cifra superior a la registrada en otros países. Además, Teherán advirtió que responderá atacando infraestructuras civiles de cualquier Estado del Golfo que respalde una acción militar en su contra.
Fuente: AFP






















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