Washington (EFE).- El Tribunal Supremo de Estados Unidos determinó este martes que los estados no pueden prohibir las llamadas ‘terapias de conversión’ para cambiar la orientación sexual o la identidad de género de menores, una práctica considerada como tortura por la ONU.
El alto tribunal justificó su decisión en base a la Primera Enmienda de la Constitución, que protege la libertad de religión, expresión, prensa y reunión.
«La Primera Enmienda constituye un escudo contra cualquier intento de imponer la ortodoxia en el pensamiento o la expresión en este país», escribió el juez Neil Gorsuch en nombre de la mayoría del tribunal.
La decisión, que se tomó por ocho votos a favor, solo contó con la oposición de la jueza progresista Ketanji Brown Jackson.
El fallo es una respuesta a la prohibición a las terapias de conversión que había fijado el estado de Colorado, uno de los 20 estados que han vetado esa práctica.
Técnicamente, la decisión del Supremo no anula la ley de Colorado, que sigue en vigor, pero envía el asunto a tribunales inferiores que muy probablemente fallarán en el mismo sentido.






















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