El presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina, anunció este jueves su renuncia al cargo tras el nuevo fracaso de la selección italiana, que quedó fuera de un Mundial por tercera vez consecutiva. La situación, que generó fuertes cuestionamientos, también derivó en la salida de Gianluigi Buffon, quien se desempeñaba como jefe de delegación del combinado nacional.
La dimisión de Gravina se produjo luego de una reunión con dirigentes de las distintas federaciones en la sede de la FIGC, en Roma, pocos días después de la derrota de la ‘Azzurra’ ante Bosnia y Herzegovina en la repesca mundialista, definida por penales. El resultado provocó una ola de críticas y pedidos de cambio en la conducción del fútbol italiano.
Según informó el organismo en un comunicado oficial, el ahora expresidente comunicó su decisión al inicio del encuentro con los principales referentes del fútbol nacional.
Tras su salida, se convocaron elecciones para el próximo 22 de junio, donde se elegirá a su reemplazante. Entre los posibles candidatos aparece Giovanni Malagó, figura con experiencia en la dirigencia deportiva italiana.
Gravina había asumido la presidencia en octubre de 2018, tras la ausencia de Italia en el Mundial de ese año. Su gestión estuvo marcada por una etapa de transformaciones, pero también por resultados irregulares, incluyendo las ausencias en las Copas del Mundo de 2022 y 2026, aunque con el logro destacado de la Eurocopa 2020.
A lo largo de su mandato fue reelegido en varias ocasiones con amplio respaldo, consolidando su liderazgo dentro de la estructura del fútbol italiano. Además, ocupaba cargos relevantes a nivel internacional, como miembro del Comité Ejecutivo de la UEFA y vicepresidente del organismo.
En el plano deportivo, respaldó a distintos entrenadores en momentos complejos, entre ellos Luciano Spalletti y el actual seleccionador, Gennaro Gattuso, a quienes apoyó públicamente incluso en medio de los malos resultados.
Tras la tercera ausencia mundialista de Italia, se produjeron numerosas reacciones tanto a nivel de aficionados como en el ámbito institucional. Incluso el ministro de Deportes, Andrea Abodi, así como el partido político Lega, integrante de la coalición de gobierno, solicitaron su dimisión y una reestructuración de la cúpula de la FIGC.
Fuente: EFE





















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