El especialista en energía y docente universitario, Victorio Oxilia, sostuvo que cualquier acuerdo para suministrar energía a industrias electrointensivas debe garantizar, como mínimo, la cobertura de los costos que asume la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), advirtiendo que una tarifa por debajo de ese nivel podría comprometer las finanzas de la empresa estatal.
En entrevista con Radio 1000, Oxilia analizó la polémica generada en torno a los decretos vinculados al proyecto de la empresa Atome y respaldó la decisión del Poder Ejecutivo de suspender temporalmente el proceso para abrir una discusión técnica más profunda.
“El país necesita inversión y desarrollo industrial, pero sin poner en riesgo las finanzas de la ANDE ni la capacidad del sistema eléctrico para atender a la población”, afirmó.
El investigador explicó que existe una discrepancia entre los cálculos realizados por quienes impulsaron los decretos y los estudios elaborados por técnicos y especialistas del sector eléctrico. Según indicó, la ANDE no dispone de energía excedente para atender una demanda de gran magnitud, por lo que deberá adquirirla principalmente de Itaipú. En ese contexto, consideró que la tarifa aplicada a una industria electrointensiva debe reflejar el costo real de esa energía.
Oxilia señaló que este tipo de emprendimientos consume energía prácticamente de manera permanente, durante más de 20 horas al día, lo que obliga a garantizar un suministro continuo y estable. Explicó que, debido a las características operativas de Itaipú, para asegurar ese suministro es necesario contratar una capacidad superior a la requerida inicialmente, lo que incrementa el costo final de la energía.
De acuerdo con sus estimaciones, considerando las condiciones actuales de contratación, el costo para la ANDE de proveer energía firme a una industria de estas características ronda los 44 dólares por megavatio-hora. “Si se vende por debajo de ese costo, alguien tendrá que absorber la diferencia”, advirtió.
Oxilia remarcó además que uno de los principales obstáculos para definir una tarifa de largo plazo es la incertidumbre sobre el resultado de la revisión del Anexo C de Itaipú. Recordó que actualmente la ANDE accede a condiciones favorables de contratación de energía, pero que el acuerdo operativo vigente concluirá a finales de 2026, por lo que aún no existe claridad sobre cuál será el costo futuro de la energía proveniente de la binacional.
“Dependemos en gran medida de la tarifa que finalmente se acuerde para Itaipú. Si esa tarifa disminuye significativamente, los números cambian de manera importante”, explicó.
El especialista señaló que una alternativa sería subsidiar parte del costo energético para atraer inversiones estratégicas, aunque enfatizó que cualquier mecanismo de ese tipo debe estar debidamente fundamentado. Indicó que, si se pretende compensar una diferencia tarifaria mediante recursos públicos o fondos de Itaipú, será necesario demostrar los beneficios concretos que el proyecto aportará al país en términos de empleo, desarrollo tecnológico y crecimiento económico.
“Cuando se utilizan recursos públicos, la justificación debe ser transparente y estar claramente explicada a la ciudadanía”, manifestó.
Consultado sobre la necesidad de diversificar la matriz energética paraguaya, Oxilia coincidió en que el país debe avanzar hacia nuevas fuentes de generación, aunque aclaró que esa estrategia no resolverá de inmediato las necesidades de industrias electrointensivas. Explicó que tecnologías como la energía solar o eólica presentan variaciones naturales en su generación y no pueden garantizar por sí solas un suministro continuo las 24 horas del día, requisito indispensable para este tipo de emprendimientos.
En ese sentido, señaló que las fuentes capaces de ofrecer energía firme son principalmente las hidroeléctricas con embalse, las centrales térmicas o la energía nuclear. No obstante, destacó la importancia de avanzar en la expansión de la oferta energética nacional y valoró como positiva la reciente iniciativa de la ANDE para impulsar proyectos de generación solar.
“Paraguay debe comenzar cuanto antes a ampliar su capacidad de generación para acompañar el crecimiento futuro de la demanda”, concluyó.






















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