Brasil dio un nuevo paso para endurecer el control sobre las apuestas deportivas y los casinos online. Desde ahora, los usuarios ya no podrán realizar nuevos depósitos en las plataformas de juego, en el marco de un paquete de medidas impulsado por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva para frenar el endeudamiento de los hogares y regular una actividad que creció con fuerza en los últimos años.
Los sitios de apuestas continuarán funcionando de manera temporal, pero solo para permitir que los usuarios retiren el dinero que todavía tengan en sus cuentas. El plazo para recuperar esos fondos vencerá a las 23.59 del 5 de octubre.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, confirmó el alcance de la medida. «A partir de hoy no se puede colocar más dinero en los sitios de apuestas del país», señaló, y precisó que las plataformas permanecerán disponibles exclusivamente para retirar los saldos pendientes.
La decisión se produce después de varios meses de tensión entre el gobierno brasileño y la industria de las apuestas online. Lula volvió a cuestionar públicamente al sector durante la campaña electoral y llevó el tema incluso a su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Allí, el presidente brasileño sostuvo que las plataformas convierten la “adicción en lucro” y acusó a la actividad de estar «destruyendo hogares». Días después, durante un acto en Recife, insistió con su postura: «No es correcto gastar lo que uno no tiene para intentar ganar lo que no existe».
Más penas y nuevos delitos
El Gobierno también prepara un proyecto de ley para endurecer las sanciones contra quienes operen, administren o promocionen apuestas online. La iniciativa deberá ser enviada al Congreso, ya que la Constitución brasileña impide incorporar nuevas normas penales mediante medidas provisorias.
Según trascendió, el proyecto contempla penas de entre cuatro y seis años de prisión, además de multas, para quienes exploten, administren o intermedien apuestas de cuota fija.
Las sanciones podrían ser aún mayores cuando se trate de casinos virtuales, entre ellos el popular “jogo do tigrinho”, que se convirtió en uno de los fenómenos más extendidos del mercado brasileño.
De esta manera, el Gobierno busca avanzar por dos vías: limitar de inmediato el flujo de dinero hacia las plataformas y, en paralelo, impulsar una reforma legal que aumente las penas para quienes participen del negocio.
Fuente: AFP





















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