Shiranthi Rajapaksa, esposa del expresidente de Sri Lanka Mahinda Rajapaksa, fue detenida y encarcelada mientras se investiga el presunto uso indebido de donaciones recibidas por su organización benéfica cuando era primera dama del país.
Los agentes han escoltado a Rajapaksa, que tenía un ojo vendado tras una operación reciente, hasta un vehículo para trasladarla a una prisión.
Rajapaksa está acusada de haber utilizado indebidamente fondos que su organización benéfica recibió como donación de un banco estatal y que estaban destinados a la compra de un escáner para un hospital público.
El entonces director del banco también ha sido detenido por presuntamente eludir los procedimientos establecidos a la hora de liberar los fondos para la organización benéfica. Posteriormente, el tribunal lo ha dejado en libertad bajo fianza.
El hijo de la antigua pareja presidencial, el diputado Namal Rajapaksa, también ha sido detenido acusado de soborno.
El expresidente Rajapaksa y su familia fueron venerados por la mayoría étnica cingalesa budista del país después de que él y su hermano Gotabhaya Rajapaksa dirigieran una campaña militar para derrotar a la ya desaparecida guerrilla de los Tigres Tamiles y poner fin en 2009 a una guerra civil de 26 años en la isla.
Sin embargo, su popularidad cayó tras su reelección en 2010, en medio de constantes acusaciones de sobornos, corrupción y restricciones a las libertades, lo que llevó a su derrota cuando buscaba un tercer mandato en 2015. Su familia llegó a concentrar un poder sin límites, con su hijo, sus hermanos, sus sobrinos y sus sobrinas ocupando los principales cargos del Gobierno.
La familia regresó al poder en 2019, cuando la seguridad se convirtió en una preocupación clave tras los atentados suicidas inspirados por el grupo Estado Islámico que causaron la muerte de 267 personas en iglesias y hoteles el Domingo de Resurrección.
Gotabhaya Rajapaksa fue elegido presidente a finales de ese mismo año, pero el país sufrió después un colapso económico provocado por la pandemia de COVID-19, la caída del turismo y sus decisiones económicas. Se vio obligado a dimitir y a huir del país en medio de protestas multitudinarias.
Anura Kumara Dissanayake lo sustituyó posteriormente y se convirtió en presidente tras haber hecho campaña en 2024 con un programa anticorrupción en el que prometía actuar contra cualquier sospechoso de corrupción de la familia Rajapaksa y de las administraciones que la precedieron.
La familia Rajapaksa tuvo durante años una fuerte influencia en la política de Sri Lanka. Mahinda y su hermano Gotabhaya encabezaron la ofensiva militar que derrotó en 2009 a los Tigres Tamiles, poniendo fin a una guerra civil que se extendió durante 26 años.
Tras su reelección en 2010, sin embargo, Mahinda Rajapaksa enfrentó crecientes denuncias de corrupción y restricciones a las libertades. En 2015 perdió las elecciones en las que buscaba un tercer mandato.
Durante ese período, distintos integrantes de la familia ocuparon cargos clave en el Gobierno, entre ellos sus hijos, hermanos, sobrinos y sobrinas.
Los Rajapaksa volvieron al centro del poder en 2019, en un contexto marcado por la preocupación por la seguridad tras los atentados suicidas del Domingo de Pascua, inspirados en el grupo Estado Islámico, que dejaron 267 muertos en iglesias y hoteles.
Tras su salida, Anura Kumara Dissanayake asumió la presidencia. Durante la campaña electoral de 2024, había prometido combatir la corrupción y avanzar contra los sospechosos de irregularidades vinculados con la familia Rajapaksa y con anteriores administraciones.
La detención de Shiranthi Rajapaksa se produce en ese contexto, mientras las autoridades profundizan las investigaciones sobre presuntos casos de corrupción relacionados con el entorno de la antigua familia presidencial.
Fuente: AFP





















Discussion about this post