Los ataques rusos con bombas aéreas guiadas contra edificios residenciales de Zaporizhzhia, en el sureste de Ucrania, dejaron al menos 11 muertos, incluidos tres niños, y 16 heridos. Los equipos de emergencia continuaban este sábado las tareas de rescate ante la posibilidad de que hubiera más personas atrapadas entre los escombros.
El balance de víctimas aumentó a medida que avanzaban los operativos. Ivan Fedorov, copresidente del Consejo de Defensa regional, confirmó la cifra de fallecidos y precisó que entre ellos había tres menores.
Según la Policía Nacional ucraniana, las fuerzas rusas lanzaron cinco bombas aéreas guiadas contra zonas residenciales durante la madrugada. Dos edificios de viviendas fueron alcanzados por los explosivos.
Horas antes, el jefe de la Administración Militar Regional de Zaporiyia, Mykhailo Semikin, había reportado siete muertos y advertido sobre la posibilidad de que hubiera sobrevivientes bajo los restos de las construcciones. Un periodista de la agencia AFP que se encontraba en el lugar observó cómo los rescatistas retiraban a varias personas de los edificios dañados.
La región de Zaporizhzhia, incluida su capital, está ubicada a pocas decenas de kilómetros de la línea del frente y es blanco frecuente de los ataques en el marco de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Preocupación por la seguridad de la central nuclear
En paralelo al bombardeo, la administración de la central nuclear de Zaporizhzhia, bajo control ruso desde 2022, advirtió sobre las dificultades para reponer las reservas de diésel destinadas a los generadores de emergencia. Estos equipos son esenciales para mantener las condiciones de seguridad de la planta ante eventuales interrupciones del suministro eléctrico externo.
Yevguenia Yásina, responsable de prensa de la instalación, aseguró a la agencia estatal rusa TASS que los ataques sobre las rutas de acceso y la presencia de drones complican el transporte de combustible y otros suministros necesarios para el funcionamiento de la central.
La vocera describió como «extremadamente difícil» la situación logística y alertó sobre los riesgos que enfrentan tanto los vehículos de transporte como el personal encargado de trasladar las cargas.
Además, recordó que un camionero murió recientemente en un ataque con dron que la administración rusa de la planta atribuyó al Ejército ucraniano. Según Yásina, el episodio refleja los peligros que existen incluso para el traslado de suministros habituales.
La central nuclear, la más grande de Europa, permanece bajo ocupación rusa desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. La continuidad del suministro eléctrico y la disponibilidad de sistemas de respaldo son factores clave para garantizar la seguridad de sus instalaciones.
Fuente: AFP























Discussion about this post