El vicepresidente de la Asociación Paraguaya de Compañías de Seguros (APCS), Guillermo Fronciani, en entrevista con Economía A 1000, afirmó que la granizada que afectó a Asunción el pasado 3 de octubre sorprendió al sector asegurador por su magnitud y por haberse registrado en una zona urbana. Aunque las compañías están habituadas a gestionar los daños provocados por fenómenos climáticos, reconoció que el episodio puso a prueba su capacidad de respuesta ante la masiva cantidad de denuncias recibidas.
«Estos fenómenos son cada vez más intensos, esa es la verdad», sostuvo Fronciani, al referirse a la recurrencia de las tormentas severas y las fuertes ráfagas de viento en distintas regiones del país.
El representante del sector explicó que las granizadas son relativamente frecuentes en departamentos como Itapúa, Alto Paraná y Canindeyú, así como en zonas agrícolas del interior. Sin embargo, destacó que lo ocurrido en la capital llamó especialmente la atención por las características del fenómeno y los daños que ocasionó.
Incluso mencionó las versiones sobre la posible formación de un tornado durante la tormenta. Según relató, circularon imágenes en las que se observaba una estructura similar a un embudo, aunque consideró que se trata de un aspecto que debería ser analizado por especialistas en meteorología.
La magnitud de los daños generó una demanda extraordinaria de atención en las compañías de seguros. Fronciani recordó que el lunes posterior a la granizada se registraron largas filas de asegurados que buscaban denunciar los siniestros dentro del plazo de 72 horas que se difundió públicamente.
«Fue una prueba difícil», reconoció, al describir la presión que enfrentaron las empresas ante la llegada masiva de clientes. Según explicó, algunas aseguradoras debieron recibir entre 500 y 1.000 denuncias, lo que obligó a concentrar los esfuerzos iniciales en registrar los reclamos y brindar tranquilidad a los asegurados.
El vicepresidente de la APCS señaló que la primera etapa consistió en recepcionar las denuncias, mientras que la evaluación de los daños y la determinación de las coberturas quedaron sujetas a las condiciones de cada póliza y a las políticas de suscripción de cada compañía.
Pese a las dificultades iniciales, Fronciani consideró que la respuesta fue satisfactoria. «Yo entiendo que se manejó muy bien», afirmó, aunque admitió que pudieron existir excepciones.
Agregó que durante la tarde del lunes pasado la situación ya se encontraba bastante más despejada, si bien la atención de los reclamos continuó durante los días siguientes.
Fronciani también diferenció el impacto de las granizadas en las zonas urbanas de los riesgos que enfrenta el sector agrícola. Explicó que las pólizas destinadas a la producción contemplan distintas contingencias, como granizo, vientos fuertes, sequía y exceso de agua, de acuerdo con las condiciones contratadas.
En el caso del granizo, destacó que los daños suelen ser visibles y se concentran en una franja geográfica relativamente limitada. Esa característica facilita la inspección y permite realizar una liquidación más precisa de los siniestros.
El episodio registrado en Asunción, concluyó Fronciani, dejó en evidencia la capacidad de respuesta que necesita el sistema asegurador ante acontecimientos climáticos de gran impacto, tanto por la magnitud de los daños como por la cantidad de asegurados que requieren atención en un período muy breve.

























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