Al menos 14 mineros murieron y otros siete resultaron heridos tras el derrumbe de una mina de oro a cielo abierto que operaba sin autorización en una zona remota del Departamento colombiano de Nariño. Las tareas de búsqueda concluyeron el lunes por la noche, informaron las autoridades regionales.
El accidente ocurrió cerca de Santa Bárbara de Iscuandé, una pequeña localidad rodeada de selva tropical a la que solo se puede llegar por barco o avioneta. Las dificultades de acceso complican tanto la llegada de los equipos de emergencia como la distribución de ayuda humanitaria.
«Familias enteras han perdido la vida en este lamentable accidente. Es muy triste», expresó el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar.
La Gobernación advirtió que la tragedia vuelve a poner en evidencia los riesgos de la minería informal. En menos de tres meses, dos derrumbes registrados en el departamento dejaron un saldo de 27 muertos.
Minería ilegal y presencia de grupos armados
En Colombia, cientos de pequeñas explotaciones mineras funcionan sin autorización estatal. Algunas, además, están bajo el control de grupos armados ilegales, una situación que agrava los riesgos en regiones apartadas como Santa Bárbara de Iscuandé.
Según las informaciones disponibles, dos grupos rebeldes operan en la zona. Entre ellos figura el Bloque Jacobo Arenas, integrado por antiguos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que rechazaron el acuerdo de paz firmado con el Gobierno en 2016.
Ante las dificultades para asistir a las víctimas, la Defensoría del Pueblo de Colombia pidió a las organizaciones armadas que permitan el ingreso de ayuda humanitaria a la localidad.
«Todos nuestros esfuerzos deben estar encaminados a proteger la vida y atender esta emergencia», sostuvo el organismo en un mensaje publicado en la red social X.
Fuente: AFP
























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