Francia reforzará este sábado el operativo de seguridad con el despliegue de unos 70.000 efectivos de las fuerzas del orden, en medio de la preocupación por posibles nuevos episodios de violencia durante las manifestaciones convocadas en distintos puntos del país. En París, el Museo del Louvre y otros importantes espacios culturales permanecerán cerrados como parte de las medidas preventivas.
El refuerzo policial llega después de una jornada de protestas que, el pasado fin de semana, derivó en graves incidentes. Grupos de encapuchados saquearon comercios, intimidaron a comerciantes, irrumpieron en edificios públicos y destrozaron escaparates, además de protagonizar enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Las movilizaciones previstas para este sábado buscan expresar el malestar por el aumento del costo de vida. A las protestas también se suman estudiantes que cuestionan las condiciones de los establecimientos educativos, junto con integrantes del sindicato CGT y activistas vinculados al movimiento de los chalecos amarillos.
Ante el riesgo de nuevos disturbios, las autoridades prohibieron algunas concentraciones en ciudades como Lyon, Niza y Montpellier. En otras localidades, entre ellas París y Marsella, se esperan manifestaciones bajo estrictas medidas de vigilancia. Además, se modificaron recorridos para evitar zonas comerciales y edificios públicos que podrían convertirse en blancos de ataques.
Conflicto por el recorrido de la marcha en París
La organización de las protestas también abrió un frente de tensión entre las autoridades y los sindicatos. La Policía parisina había autorizado inicialmente una marcha entre la plaza de la Bastilla y la plaza de la Nación, en el este de la capital. Sin embargo, este viernes dio marcha atrás y propuso un itinerario alternativo entre Porte d’Italie y Porte de Vincennes, en el extremo sureste de la ciudad.
El cambio generó el rechazo de las organizaciones sindicales, que anunciaron su intención de mantener el recorrido original.
Jean-Luc Mélenchon, líder del partido de izquierda radical La Francia Insumisa, cuestionó la decisión y acusó a las autoridades de obstaculizar las movilizaciones. A través de un mensaje publicado en la red social X, sostuvo que este tipo de medidas obliga a las organizaciones a reorganizar las marchas con plazos difíciles de cumplir. También instó a los ciudadanos a seguir las indicaciones de los sindicatos.
En la misma línea, Marine Tondelier, dirigente del partido ecologista, advirtió que las modificaciones de último momento podrían dispersar a los manifestantes y aumentar los riesgos de incidentes. La dirigente consideró especialmente preocupante la decisión tras los disturbios registrados durante el fin de semana anterior.
Fuente: AFP






















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