Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea aprobó un histórico acuerdo de libre comercio con el Mercosur, el mayor pacto de este tipo por volumen a nivel mundial, que integra un mercado de más de 700 millones de personas. Para Paraguay, este acuerdo representa una oportunidad clave, pero también plantea importantes desafíos regulatorios.
El acuerdo elimina aranceles en cerca del 90% del comercio bilateral e incluye compromisos en áreas como servicios, propiedad intelectual, compras públicas, normas sanitarias y medioambientales. Si bien abre acceso preferencial a mercados sofisticados, exige altos estándares en sostenibilidad y cumplimiento regulatorio.
El economista Hugo Royg, en entrevista con Radio 1000 e InfoNegocios, destacó que este acuerdo debe verse dentro de la tendencia global hacia la integración, donde los países no solo exportan lo que falta, sino que participan en cadenas de valor. Según Royg, la apertura al mercado europeo obligará a las empresas paraguayas a elevar sus estándares, lo que también impulsará un mayor flujo de inversiones.
El impacto inicial será más evidente en los sectores agropecuarios y agroindustriales, que hoy representan más del 60% del comercio paraguayo con la UE. Sin embargo, el mayor potencial está en los sectores industriales y manufactureros, que deberán adaptarse a los estrictos requisitos europeos para competir en un mercado globalizado.






















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