En pleno parto por cesárea se cortó la corriente eléctrica y los médicos del Hospital Distrital de Capiatá tuvieron que ingeniárselas para terminar el procedimiento. Ese corte de energía de ayer puso en riego la vida de una mujer que acababa de dar a luz.
Aunque el quirófano quedó a oscuras, el médico de turno y todo el personal del blanco presente entendió que no podían detener la cirugía por lo que todos coordinadamente, pusieron a disposición sus celulares prendiendo las linternas para que así el doctor a cargo pudiera terminar con la intervención y garantizar la seguridad de la madre y el niño quienes evolucionan favorablemente.
La colaboración oportuna del personal de blanco evitó que el corte de electricidad afectara a la madre y al recién nacido.
En un comunicado a la ciudadanía, desde el Hospital se informó que tenían inconvenientes con su generador debido a la explosión de las baterías a raíz del intenso calor y que el equipo técnico realizó los trabajos para restablecer el funcionamiento normal del servicio.
El episodio reflejó tanto la vulnerabilidad de la infraestructura ante condiciones climáticas extremas como la vocación y el compromiso del personal sanitario, que priorizó la vida y actuó con profesionalismo en un escenario adverso.






















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