Una broma mortal terminó con la vida de un docente en Georgia, Estados Unidos, informaron autoridades locales. Jason Hughes, de 40 años, falleció la noche del 6 de marzo después de que un grupo de alumnos llegara a su vivienda en Gainesville para «rollear» árboles con papel higiénico y producir la tradicional broma estudiantil.
Fuentes del condado Hall precisaron que los jóvenes partieron en dos vehículos cuando Hughes salió de su casa. Al tropezar y caer sobre la calzada fue atropellado por una camioneta que, según la investigación, habría sido conducida por Jayden Ryan Wallace, de 18 años; el docente falleció en un hospital local.
Wallace fue arrestado en el lugar y afronta cargos de homicidio vehicular en primer grado y conducción imprudente, según la oficina del sheriff. Otros cuatro estudiantes, Elijah Tate Owens, Aiden Huks, Ana Katherine Luque y Ariana Cruz, todos de 18, quedaron detenidos por allanamiento y por tirar basura en propiedad privada.
El distrito escolar de Hall publicó tres días antes una advertencia sobre el peligro de estas acciones y las posibles consecuencias legales. “Instamos a todos los estudiantes a abstenerse de participar en cualquier actividad que pueda causar daño o destrucción a la propiedad escolar o personal”, señalaron desde la entidad.
Laura Hughes, esposa del profesor y también docente, dijo al New York Times que su marido estaba “emocionado” por intervenir en la guerra de bromas entre juniors y seniors y que la familia apoya que se retiren los cargos.
«Esto es una terrible tragedia, y nuestra familia está decidida a prevenir una tragedia adicional que arruine las vidas de estos estudiantes», expresó.
La familia pidió no perseguir medidas que arruinen futuros de jóvenes: «Esto iría en contra de la dedicación de toda la vida de Jason a invertir en las vidas de estos niños», afirmó Laura. Paralelamente, se lanzó una campaña en GoFundMe para asistir a su viuda y a los dos hijos del docente.
Los estudiantes se detuvieron y brindaron auxilio hasta la llegada de los servicios de emergencia, pero Hughes murió por las lesiones. Wallace quedó detenido en el lugar; la sargento Danielle Cuneo indicó que los cinco jóvenes quedaron en libertad bajo fianza, y aún no se informó si contrataron abogados.
El distrito también difundió un mensaje de pésame: «Nuestros corazones están destrozados. Jason Hughes fue un esposo amoroso, un padre devoto; un profesor, mentor y entrenador apasionado que era querido y respetado por alumnos y colegas». La comunidad calificó el episodio como una broma mortal; el caso sigue bajo investigación.





















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