La primera gran noticia para Olimpia y los olimpistas, es que ganaron y se rompió la racha. Pero hay muchas más, verdaderas certezas, decisiones que sí fueron de Éver Hugo Almeida -lo parecen. Por ejemplo, nada de tiki taka. Basta de huevadas.
En el tempranero golpe a golpe, el Franjeado fue directo por los costados. Iván Leguizamón ganó en velocidad y el centro a media altura que justo pegó en la mano de un hombre de Luqueño. El VAR lo pilló y es penal. El ejecutor fue Richard Ortiz, el capitán. Al medio la pelota y adentro para el 1-0. El festejo «militar». El Decano siguió buscando a tres toques, pero le costaba en la puntada final.
El auriazul también tuvo sus aproximaciones con remates de media distancia. El Kuré se encontró con Facundo Insfrán, el arquero juvenil de la Albirroja Sub20. Sí, Luque tuvo sus chances.
En el segundo tiempo, el equipo de Julio Cáceres entró con otra predisposición. La presión causó la expulsión de Gustavo Vargas. Roja directa tras el faul de último hombre a Marcelo Pérez.
Esto obligó a Olimpia a replegarse y ser ordenado. El Kuré luque se mandó al ataque con tres 9. Almeida movió las piezas en su defensa. Así se sostuvo con algunos sofocones. Se entiende, es con 10 y había que correr el doble. Así lo hizo y encontró el 2-0. Una contra, Lucas Morales por primera vez un centro y Adrián Alcaraz, en el aire un picotazo que se le mete a Alfredo Aguilar.
Posiblemente la diferencia en la cancha no haya sido tan grande como marca el resultado, pero sí es indiscutible la justicia de la victoria.
No es para descorchar, obvio que no. Pero las obligaciones y las exigencias son tan grandes que este primer paso era urgente. Lo sabía Éver Almeida, lo sabía su cuerpo técnico, lo sabía cada uno de los jugadores que viajaron a Ciudad del Este para dar la cara en la mala.
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