Ignacio Aliseda, tal vez, no está al 100% en lo físico, pero con su mera presencia hay destellos de calidad y el equipo de media cancha para arriba se mueve de otra manera. Limitado lo de Mosquera. Vegetti no la encuentra. Torres desordenado. Cecilio Domíguez no termina de convencer. Lo mejor es Juan Iturbe, sin brillo, pero él pone cuando las papas queman.
Cerro Porteño, para abrir el marcador, fue gracias a Aliseda. Porque, claro, por sus pies pasó lo mejor de un Cerro de difícil explicación. Estiró para el juvenil Chaparro, este metió un centro por el piso, y aparece por atrás Iturbe para la cachetada. Pelota al fondo para desinflar los silbidos.
El «gordito» Aliseda ocupó los espacios del sector izquierdo del mediocampo con movilidad e inteligencia para recibir el balón y, a partir de eso, le sumó agilidad, precisión y profundidad al ataque.
Para darle coherencia de lo que pasaba en la cancha, un centro de Cecilio desde la pelota quieta y la atropellada de Matías Pérez.
Fue victoria del Ciclón por 2-0 que sumó 14 unidades. Lo sufrió más de lo que indica el resultado. Como fuera, Cerro se llevó esos tres puntos que tiene un valor que excede la forma. Porque lo necesitaba. Porque su gente se lo exigía. Y porque, al fin de cuentas, lo consiguió.






















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