El presidente de España Pedro Sánchez, anunció que el Gobierno va a poner en marcha una nueva herramienta para medir «la huella del odio y polarización» que permitirá analizar «el nivel de presencia, amplificación e impacto de estos discursos en redes sociales».
Este «instrumento» estará a disposición del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, que «expondrá» los resultados para que se sepa «quién frena el odio, quién mira para otro lado y quién hace negocio».
Durante el I Foro contra el odio celebrado en la Galería de Colecciones Reales, Sánchez prometió que se tratará de una «herramienta transparente y rigurosa, basada en criterios académicos con análisis cuantitativo y expertos».
Incluso la comparó con las mediciones de la huella de carbono y habló de una «huella del odio» capaz de anticipar el impacto social y democrático que estos discursos están teniendo en la convivencia.
Sánchez defendió que los resultados permitirán exigir responsabilidades, porque, según afirmó, «cuando algo se mide deja de ser invisible».
Por su parte, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, cargó contra Sánchez al que calificó como el «presidente del muro», reprochándole que pretenda sentar cátedra sobre el odio, un ámbito que, según subrayó, «sí domina».
En un mensaje publicado en ‘X’, el líder de la oposición criticó con dureza que Sánchez pretenda dar «lecciones» cuando, en sus palabras, es el «presidente del muro», además de «socio» del coordinador general de EH-Bildu, Arnaldo Otegi, y «amigo» del expresidente venezolano Nicolás Maduro.
«Aquí lo tienen. El presidente del muro, el socio de Otegi, el amigo de Maduro, sentando cátedra sobre una materia que sí domina: el odio«, manifestó Feijóo, reprochando a Sánchez que quiera «dar lecciones de paz quien no la practica ni en su patria».

























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