Cada 14 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Endometriosis, una fecha impulsada a nivel internacional para visibilizar una enfermedad ginecológica que aún permanece subdiagnosticada y que puede afectar la fertilidad de millones de mujeres.
La endometriosis es una enfermedad crónica que ocurre cuando tejido similar al endometrio —la capa que recubre el interior del útero— crece fuera de él, generando inflamación, dolor pélvico y, en muchos casos, dificultades para lograr un embarazo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta aproximadamente a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva en el mundo, lo que equivale a cerca de 190 millones de personas.
A pesar de su alta prevalencia, especialistas advierten que el diagnóstico suele demorarse entre 4 y 12 años, en gran parte porque durante décadas el dolor menstrual intenso fue socialmente normalizado.
“El dolor menstrual incapacitante no debería considerarse algo normal. Cuando el dolor obliga a faltar al trabajo, a la escuela o limita la vida cotidiana, es importante consultar con un especialista, ya que podría tratarse de endometriosis”, explica el Dr. Gustavo Manavella, máster en Reproducción Humana Asistida.
Además del dolor, la enfermedad puede tener impacto en la salud reproductiva. Diversos estudios estiman que entre el 30% y el 50% de las mujeres que consultan por infertilidad presentan endometriosis, lo que la posiciona como una de las causas más frecuentes de dificultades para lograr un embarazo.
“La endometriosis no siempre provoca infertilidad, pero puede afectar los ovarios, las trompas o el entorno pélvico. Por eso, el diagnóstico temprano y el seguimiento médico adecuado son fundamentales para evaluar tratamientos y mejorar las probabilidades reproductivas”, señala el Dr. Manavella.
En los últimos años, los avances en diagnóstico por imágenes, evaluación clínica especializada y tratamientos médicos han permitido mejorar el abordaje de la enfermedad. Aunque actualmente no existe una cura definitiva, el manejo temprano puede ayudar a controlar los síntomas, prevenir complicaciones y planificar mejor la salud reproductiva.
El especialista subraya que informar y reconocer los síntomas a tiempo es clave para reducir el diagnóstico tardío y mejorar la calidad de vida de las mujeres.























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