En plena Semana Santa, la suspensión del servicio de balsa en el cruce Pilar – Colonia Cano vuelve a dejar en evidencia las limitaciones estructurales que frenan el desarrollo de Ñeembucú. En uno de los momentos de mayor movimiento turístico, la medida corta el principal acceso y contradice los esfuerzos por posicionar al Departamento como destino turístico.
La interrupción del servicio entre el viernes 3 y el domingo 5 de abril representaría un golpe directo a la economía del Departamento. Comerciantes y prestadores turísticos advierten pérdidas ante la caída de visitantes, mientras usuarios cuestionan que no existan alternativas para cruzar en fechas clave, calificando al servicio como un monopolio sin alternativas.
Más allá de este episodio puntual, el problema revela la ausencia de políticas públicas sostenidas.
Garantizar el funcionamiento del cruce durante todo el año, especialmente en fechas especiales, debería ser una prioridad para los gobernantes, afirman.
























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