Agentes especiales de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) lograron interceptar un cargamento de sustancias en el barrio San José Olero, sector ribereño de la capital departamental, tras detectar una motocicleta abandonada en un área de escasa visibilidad.
El procedimiento, impulsado por tareas de inteligencia y la coordinación con el fiscal Arnaldo Argüello, permitió el hallazgo de aproximadamente 500 gramos de crack, suficientes para producir unas 3.500 dosis, además de un kilogramo de marihuana y varias porciones de cocaína. La droga se encontraban oculta en un termo y una botella de aceite de motor, elementos utilizados para intentar camuflar el cargamento.
Los intervinientes señalaron que la zona, caracterizada por sus calles de difícil acceso y baja iluminación, es empleada habitualmente como ruta para el traslado de estupefacientes hacia centros de distribución minorista. Este resultado se enmarca en la iniciativa denominada Entorno Seguro, cuyos controles preventivos buscan desarticular focos de microtráfico en sectores críticos de la ciudad.
El hallazgo, según las autoridades, es una consecuencia directa de la presión operativa que ejercen las fuerzas de seguridad en puntos estratégicos. El caso quedó bajo investigación del Ministerio Público, mientras la SENAD intensifica el patrullaje para combatir la comercialización de drogas en el departamento.






















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