Humberto Colmán, Economista Jefe de la Fundación Desarrollo en Democracia, en charla con «Economía A 1000», destacó el dinamismo que muestran las estadísticas puertas adentro. Al revisar los datos del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAEP), el volumen de compras con tarjetas, las transacciones electrónicas y los informes de recaudación tributaria correspondientes al mes de mayo, subrayando que el mercado local mantiene un ritmo firme.
«Los indicadores dan cuenta de que la economía está todavía manteniendo un buen ritmo o convergiendo hacia un 4%, que es un poco lo que esperamos para este año», refirió el economista, resaltando la solidez de los motores internos frente a la volatilidad internacional.
Colmán contextualizó el escenario global detallando que, si bien la economía mundial ha demostrado resiliencia y los precios internacionales de los commodities exportados se mantienen estables, existen factores que ensombrecen las perspectivas futuras.
Entre los principales desafíos, destacó que el barril de petróleo no ha logrado bajar de la franja de los USD 90 en las últimas semanas, una situación a la que se suma el encarecimiento sostenido de los fertilizantes, un insumo crítico para la agricultura local. Sin embargo, Colmán introdujo un nuevo elemento de preocupación que mantiene en alerta a los mercados: el deterioro fiscal en la economía de los Estados Unidos. Según detalló, el pago de intereses de la deuda norteamericana ya supera el 3% de su Producto Interno Bruto (PIB), una cifra históricamente elevada para los parámetros de ese país.
A este panorama se suman las propuestas políticas del candidato republicano Donald Trump, quien sigue apostando por una fuerte expansión del gasto militar. De acuerdo con Colmán, este incremento presupuestario elevaría la deuda pública federal por encima del 100% de su PIB.
«La economía norteamericana representa el 25% de la economía mundial, pero acapara más de dos tercios de los movimientos financieros globales», advirtió el analista, culminando que cualquier desbalance en sus bonos del Tesoro considerados el principal instrumento de reserva de valor para los bancos centrales del mundo, terminará impactando, más temprano que tarde, en la estabilidad financiera de los países de la región.
























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