La Administración Nacional de Electricidad puso un freno oficial a las pretensiones tarifarias de la multinacional Atome PLC en el país. Mediante la Nota P. 2380/2026, emitida el pasado viernes 26 de junio y dirigida a James Spalding, presidente de Atome Paraguay, el titular de la distribuidora estatal, Félix Sosa, comunicó que tras rigurosos análisis técnicos, financieros, económicos y comerciales, la institución concluyó que no resulta factible acceder a las modificaciones contractuales planteadas por la firma privada en noviembre de 2025. El pedido apuntaba a fijar un costo de energía eléctrica dolarizado y estático de unos USD 30 MWh por un plazo cercano a los 10 años, una condición que la ANDE consideró inviable de cara a la sostenibilidad de su plan maestro.
La postura de la ANDE se fundamenta en la necesidad de que cualquier acuerdo de gran envergadura cubra la totalidad de los costos reales del servicio, los cuales integran la generación, la administración, la operación y el mantenimiento de las redes, además de asegurar un margen de rentabilidad institucional de entre el 8% y el 10%. Tras la reciente anulación de los decretos denominados de «Energía X» —que amparaban un régimen especial para industrias convergentes—, la estatal ratificó que su tarifa técnica actual está fijada en USD 44,3 MWh y proyecta una subida a USD 50 MWh en los próximos años debido a las variaciones en los costos de generación. En ese sentido, las autoridades recalcaron que Atome podrá operar y recibir el suministro eléctrico siempre y cuando abone el valor técnico real estipulado.
La resolución generó repercusiones inmediatas en el ámbito analítico y corporativo. El ingeniero Pedro Ferreira, ex presidente de la ANDE, respaldó la negativa y advirtió con dureza que otorgar un beneficio de esa naturaleza configuraría un subsidio directo. Ferreira argumentó que, ante el escenario de que la demanda local obligue en el futuro a importar energía a valores cercanos a los 100 dólares, congelar una tarifa baja por 15 años resultaría financieramente catastrófico.
Por su parte, Atome emitió un descargo donde manifestó su sorpresa y malestar por la difusión pública y filtración de la correspondencia oficial. No obstante, aclararon que la respuesta no contiene información nueva y que la planta de hidrógeno verde y fertilizantes sintéticos sigue en los planes del grupo de inversores.
La viabilidad del millonario complejo industrial de Atome en Paraguay, estimado en una inversión de USD 665 millones y con un potencial de generación de 4.000 puestos de trabajo, queda supeditada al avance de las negociaciones, teniendo en cuenta que la energía representa el 80% de sus costos operativos.
Desde la firma insistieron en que sus prestamistas y accionistas globales —bloque que incluye al banco Sudameris, Hy24, IFC, DEG, IFDK, BID Invest, FMO y el Banco Europeo de Inversiones (BEI)— se mantienen abiertos al diálogo con la plana del Gobierno para evitar que un proyecto calificado de relevancia estratégica y transición ecológica caiga por completo.
























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