La UEFA redobló su discurso contra la FIFA después de que el organismo que preside Gianni Infantino decidiera retirar su propuesta de vender una participación en la Copa del Mundo. La confederación europea celebró que el proyecto no salga adelante, aunque reclamó una revisión profunda de lo ocurrido y que se depuren responsabilidades.
«No podemos seguir así, con planes secretos que se llevan a cabo a toda prisa, ideados por individuos anónimos y de dudoso beneficio para el deporte. Debemos identificar a los responsables y exigirles que rindan cuentas», apuntó el fútbol europeo.
En un comunicado difundido este sábado, la UEFA aseguró que «en las próximas semanas» trabajará junto a sus federaciones miembro y en coordinación con otras confederaciones para analizar cómo se gestó la iniciativa y «evitar que una situación similar pueda repetirse en el futuro».
El organismo considera que es «necesario» llevar a cabo una investigación «exhaustiva y profunda» sobre el proceso seguido y no descarta ninguna medida una vez se conozcan las conclusiones.
La UEFA fue especialmente crítica con la dirección actual de la FIFA, a la que acusa de haber perdido la confianza no solo del fútbol europeo, sino también de numerosos integrantes de la comunidad futbolística internacional.
En el comunicado recordó que, durante su campaña para llegar a la presidencia de la FIFA en 2016, Gianni Infantino prometió una gestión transparente y aseguró que los recursos económicos de la organización pertenecerían a las federaciones nacionales y serían destinados exclusivamente al desarrollo del fútbol.
Sin embargo, la UEFA afirmó que esas promesas no se cumplieron. Señaló que el intento de concretar la operación se realizó mediante un proceso «opaco y a puerta cerrada» y cuestionó que, pese a que la FIFA dispone de reservas superiores a los 5.000 millones de dólares, esos recursos no hayan sido utilizados de manera suficiente para fortalecer el deporte.
Asimismo, denunció que la propuesta se impulsó mediante «planes secretos» y procedimientos acelerados, sin la transparencia necesaria ni un beneficio claro para el deporte. Por ello, reclamó que se identifique a los responsables de la iniciativa y que estos asuman las consecuencias de sus decisiones.
El enfrentamiento entre ambas organizaciones vuelve a evidenciar las diferencias existentes en torno a la gobernanza del fútbol internacional y a la gestión de las principales competiciones organizadas por la FIFA.
La FIFA sostenía que la operación, valorada en unos 20.000 millones de dólares, permitiría generar 4.200 millones para ampliar el programa FIFA Forward y aumentar significativamente las ayudas económicas destinadas a las 211 federaciones nacionales.






















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