Los gobiernos de Paraguay y de los Estados Unidos de América dieron un paso decisivo en la consolidación de su agenda bilateral tras la suscripción de un memorando de entendimiento para la cooperación estratégica en el ámbito de la energía nuclear civil. La ceremonia oficial tuvo lugar en la sede del Departamento de Estado en Washington, con la presencia del vicepresidente de la República, Pedro Alliana, el ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. El instrumento internacional ratifica el compromiso de ambas administraciones con el desarrollo pacífico de la tecnología atómica, orientada a fortalecer las capacidades técnicas y científicas del país para satisfacer las crecientes necesidades energéticas y de investigación dentro del territorio nacional.
La firma se encuadra formalmente dentro del denominado «Acuerdo 123», un mecanismo regulatorio derivado de la Ley de Energía Atómica norteamericana de 1954 que autoriza el intercambio de tecnología y conocimientos científicos para fines exclusivamente pacíficos. Bajo esta normativa, los Estados receptores se comprometen a cumplir con los estrictos estándares de fiscalización del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), garantizando a su vez la supervisión compartida para evitar cualquier desvío hacia usos militares. Con esta adhesión, Paraguay se suma al grupo de naciones de la región, como Argentina y México, que operan dentro de esta plataforma de transferencia tecnológica y seguridad energética compartida con la potencia norteamericana.
Durante el acto en la capital estadounidense, el secretario de Estado, Marco Rubio, brindó unas palabras tanto en inglés como en español para enfatizar el alcance histórico del acercamiento entre Asunción y Washington. El alto diplomático estadounidense calificó de extraordinaria la evolución de las relaciones bilaterales observada en el último año y medio, remarcando que el objetivo central de este tipo de acuerdos es construir bases institucionales permanentes. Rubio enfatizó que la alianza busca trascender las coyunturas electorales o las alternancias de gobierno de cada país, garantizando cimientos sólidos y duraderos capaces de prevalecer ante los cambios en el mapa político democrático de cara al futuro.
Por su parte, la delegación paraguaya resaltó la importancia de profundizar los lazos no solo en materia de desarrollo técnico y económico, sino también en el ámbito de la seguridad y el liderazgo regional. La agenda de trabajo en la capital estadounidense incluyó además coordinaciones en el seno de la Organización de los Estados Americanos (OEA) relativas a la crisis política en Nicaragua y el seguimiento a la situación institucional de Venezuela, reafirmando una coincidencia de principios y valores democráticos entre el gobierno paraguayo y la administración estadounidense en el continente.






















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