El acuerdo millonario alcanzado por Meta para evitar que avance una demanda relacionada con el supuesto diseño adictivo de sus plataformas, especialmente entre menores, reavivó el debate sobre el impacto de las redes sociales en niños y adolescentes.
Luis Benítez, consultor informático y experto en ciberseguridad, explicó en entrevista con Radio 1000 que desde hace tiempo distintas organizaciones civiles vienen impulsando demandas contra Meta y otras empresas tecnológicas, con el objetivo de promover regulaciones desde la perspectiva de los derechos ciudadanos.
Según Benítez, la demanda más reciente apuntaba directamente al diseño de las aplicaciones de Meta, bajo el argumento de que determinadas características estarían orientadas a generar dependencia en los usuarios, principalmente en los menores.
“Meta hace un acuerdo monetario para que el juicio no avance. Ahí aparece el monto multimillonario y asume la culpabilidad. Probablemente, en los próximos meses veremos cambios en la aplicación”, señaló.
El especialista mencionó entre los elementos cuestionados el denominado “scroll infinito”, que permite a los usuarios desplazarse continuamente por los contenidos sin un punto natural de finalización.
“Ese tema del scroll infinito, de estar haciendo zapping arriba y abajo, adelante y atrás, ya luego es un problema, porque genera este tema de adicción”, sostuvo.
Benítez consideró que el objetivo principal debería ser evitar que las aplicaciones sean diseñadas para generar comportamientos adictivos, sin que ello implique restringir las libertades individuales o que el Estado determine qué tecnologías pueden utilizar las personas.
“Lo que hay que instalar es que la adicción no exista, que las aplicaciones no sean adictivas y que los padres podamos encarar la educación de nuestros hijos como queramos y como deba ser”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que las familias deben mantener un papel central en la educación y el acompañamiento de los menores frente al uso de la tecnología.
“Cuantas más libertades individuales tengamos, mejor. La cuestión es utilizar esas libertades con un propósito determinado ante el uso de tecnologías”, expresó.
Finalmente, consideró que este tipo de demandas son importantes para promover cambios en el desarrollo de las plataformas digitales y evitar que determinadas funcionalidades sean concebidas con mecanismos que puedan favorecer conductas adictivas, especialmente entre niños y adolescentes.






















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