El sector porcino paraguayo atraviesa un escenario de preocupación debido a la fuerte reducción en el precio del cerdo vivo, que actualmente se ubica en torno a Gs. 8.750 por kilogramo. El valor representa una caída de entre 30 % y 33 % respecto a los Gs. 12.500 y Gs. 13.000 que se pagaban anteriormente.
El descenso comenzó a evidenciarse entre enero y febrero y, según el presidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Cerdos (APPC), Robert Bento, se mantuvo de forma sostenida durante los últimos meses.
La situación afecta especialmente a pequeños y medianos productores, cuya rentabilidad se encuentra cada vez más comprometida. Bento señaló que algunas granjas incluso están disminuyendo la reproducción ante la falta de condiciones económicas para mantener los niveles actuales de producción.
A la caída de los precios se suma otra preocupación del sector: la presunta comercialización de carne porcina sin trazabilidad dentro del mercado nacional. Los productores sostienen que el ingreso de estos productos perjudica a quienes cumplen con los requisitos del circuito formal.
Ante esta situación, la APPC denunció ante la DNIT y el Ministerio Público el ingreso ilegal de cerdos y carne desde Brasil, que ya llegaría a supermercados del interior del país.
Bento ubicó el foco del problema en la zona fronteriza con Brasil, particularmente en los departamentos de Amambay, Canindeyú y Alto Paraná, y pidieron revisar los controles en pasos como la Aduana del Puente de la Amistad, el Km 30 de Minga Guazú, el Km 60 de Yguazú, Cruce Yby Yaú y Cruce Carolina, además de preservar las grabaciones de circuito cerrado de los últimos seis meses.
El presidente de la APPC sostuvo que la situación afecta ya a las carnicerías del interior, que «están abarrotados de carne a muy bajo costo, fuera de un precio razonable para los productores».
El dirigente remarcó el impacto sobre el empleo y la estructura productiva del sector. «Principalmente le afecta a los pequeños y medianos productores, que muchos ya están prácticamente cerrando sus granjas», sostuvo, y agregó que eso «significa merma de puestos de trabajo, trazabilidad, menos animales para la faena, mano de obra ociosa, con toda una serie de consecuencias que acarrea esto». Según Bento, la APPC nuclea entre 80 y 90 granjas.
Más allá del impacto económico, la denuncia apunta también a un riesgo sanitario. Cuando un animal ingresa por vías clandestinas, las autoridades pueden perder la capacidad de determinar su origen, su historial sanitario y las condiciones de transporte. En junio, un operativo conjunto había detectado un camión con 40 cerdos que carecían de identificación sanitaria obligatoria y de la habilitación correspondiente para el transporte. Bento fue contundente al respecto: «estamos poniendo en riesgo todo nuestro estatus sanitario, nuestra soberanía alimentaria, que con tanto esfuerzo se ha logrado para el país».
Daniel Burt, gerente general de la Cámara Paraguaya de Carnes, coincidió en la preocupación por el fenómeno y pidió abordarlo «con seriedad», justamente por el riesgo que representa para ese proceso de expansión exportadora.
Fuente: El Productor Porcino






















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