De acuerdo con los datos recabados por agentes de la Comisaría 7.ª del barrio San José, las víctimas del hecho fueron identificadas como Gustavo Ramón González Brítez, de 51 años, y su esposa Elsi Rocío Rolón de González, de 50 años. El suceso ocurrió minutos después de que la pareja de comerciantes realizara la extracción de G. 150 millones de la sucursal del Banco Atlas. Posteriormente, ambos se trasladaron a bordo de una camioneta Nissan Frontier sobre la calle Itapúa Oeste, frente a un local comercial en Ciudad del Este, donde el hombre descendió brevemente para dirigirse al sanitario mientras la mujer permaneció en el asiento del acompañante con la bolsa de dinero.
En ese lapso, una persona se aproximó al vehículo y golpeó la ventanilla para advertir a la mujer que a su esposo supuestamente se le habían caído varios billetes de baja denominación —de G. 2.000 y G. 5.000— cerca del rodado. Confiada en la alerta, la víctima dejó la bolsa dentro del habitáculo y descendió para juntar el dinero del suelo. Al retornar a la camioneta no notó nada extraño a simple vista; sin embargo, al regresar su marido, ambos se percataron de que el bolso con la totalidad de los G. 150 millones había desaparecido, perdiéndose también el rastro de quien dio el aviso.
La Policía Nacional maneja la hipótesis de que se trató de una maniobra de distracción previamente planificada para apartar a la mujer del dinero y apoderarse de la bolsa en cuestión de segundos. Asimismo, los investigadores analizan si existió un seguimiento previo a las víctimas desde el recinto bancario para determinar de qué manera los responsables obtuvieron información sobre los movimientos y la suma que transportaba la pareja, aclarando que no existe evidencia oficial que vincule a funcionarios de la entidad financiera con el suceso.
El caso fue comunicado al Ministerio Público y quedó a cargo de los fiscales Osvaldo Zaracho y Alcides Giménez, en conjunto con agentes del Departamento de Investigaciones. Los intervinientes abocan sus tareas a solicitar y revisar las imágenes de las cámaras de circuito cerrado de la zona para reconstruir la secuencia exacta, identificar a la persona sospechosa —señalada en la denuncia con aparentes rasgos extranjeros— y determinar si actuó en solitario o con el apoyo de otros cómplices.






















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