El proceso liderado por Antolín Alcaraz al frente de la selección paraguaya Sub-20 alcanzó la gloria dorada en los Juegos Odesur 2026. Tras superar un durísimo escollo en la gran final frente a la selección argentina desde los doce pasos, el conjunto guaraní ratificó su jerarquía y se consagró bicampeón del certamen internacional.
En diálogo con los medios tras la consagración, Alcaraz no ocultó su orgullo por el rendimiento del plantel. «El objetivo que buscamos lo conseguimos, gracias al gran esfuerzo que hicieron estos chicos, no solamente dentro de la cancha, sino también fuera, con un comportamiento ejemplar», expresó el entrenador con evidente satisfacción.
Para el cuerpo técnico, el éxito no es producto de la casualidad, sino de una convicción absoluta inculcada desde la previa del torneo. «Desde que salimos de Paraguay el objetivo fue salir campeones», remarcó Alcaraz, destacando que el equipo entendió a la perfección la responsabilidad de defender el oro obtenido en ediciones anteriores.
A lo largo del campeonato, la propuesta táctica de la Albirroja se mantuvo inquebrantable: asumir el protagonismo y proponer en cada encuentro. «Es más bien cuestión de mentalidad; se mentalizaron en que querían traer el oro», agregó el deté, quien reconoció que el desgaste físico en la final ante la albiceleste fue extremo, pero el título terminó haciendo justicia al rendimiento general del equipo a lo largo de todo el torneo.
Más allá del festejo inmediato, Alcaraz enfatizó que este oro representa un hito fundamental en el desarrollo formativo de los juveniles. El estratega apuntó a la necesidad de mantener el hambre de gloria y evitar la autocomplacencia. «Ojalá que sea un comienzo para ellos en su carrera, de no conformarse y siempre buscar el crecimiento», reflexionó Alcaraz.
Finalmente, el entrenador subrayó que el trabajo en las categorías menores tiene una meta superior; alimentar de variantes competitivas a la selección absoluta. Con la mira puesta en el Mundial y en consolidar una mentalidad ganadora permanente, Paraguay celebra un título que consolida el presente y entusiasma de cara al futuro del fútbol paraguayo.





















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