En la tarde de este viernes, a las 12:56 hora local, un terremoto de magnitud 7,6 sacudió la región centro-sur del territorio panameño, provocando zozobra generalizada en la población. El evento telúrico, captado por redes de monitoreo internacional, llevó a miles de personas a abandonar raudamente edificios altos, residencias y centros de trabajo para resguardarse en espacios abiertos en la ciudad de Panamá y diversas localidades del interior.
Conforme con los datos consignados por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el epicentro del movimiento sísmico se situó en las inmediaciones de Pitaloza Arriba, en el distrito de Los Pozos, provincia de Herrera, registrándose a una profundidad estimada de 10 kilómetros. Si bien la entidad emitió un reporte preliminar de magnitud 8,0, los datos técnicos fueron ajustados minutos después al valor definitivo de 7,6 grados.
La intensidad del fenómeno trascendió las fronteras panameñas, reportándose temblores de consideración en San José de Costa Rica y en departamentos del noroeste de Colombia como Chocó y Antioquia. En estas regiones sudamericanas, los pobladores expresaron alarma ante la prolongada duración del movimiento, antecedido por otro sismo de magnitud 7,4 registrado en el departamento del Chocó en agosto pasado.
A raíz de la fuerza del evento submarino y terrestre, el Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitió un aviso preventivo sobre la eventual formación de olas peligrosas dentro de las tres horas posteriores al evento. La advertencia alcanzó a las franjas costeras del Pacífico de Panamá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y México, extendiéndose de igual manera un aviso de vigilancia para el estado de Hawái y la costa chilena.
En respuesta a la alerta regional, las instituciones de protección civil y marítima de los países vecinos activaron sus protocolos de evaluación de riesgo. A pesar de la caída de objetos dentro de viviendas y la interrupción preventiva de servicios en varios sectores de la capital panameña, los estamentos de socorro no han reportado víctimas fatales ni colapsos estructurales graves.






















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