La legisladora Lilian Samaniego apuntó de manera frontal contra el senador Gustavo Leite, señalándolo como el principal promotor de un clima de inseguridad jurídica y financiera que afecta de forma directa a la percepción pública sobre las entidades bancarias de plaza.
Durante su alocución, Samaniego buscó enviar un mensaje inmediato de serenidad tanto a la clase trabajadora como a los depositantes del sistema financiero. En ese sentido, la parlamentaria remarcó que los ahorros de los ciudadanos en los distintos bancos, así como los aportes de los empleados y empleadores del Instituto de Previsión Social, cuentan con los respaldos institucionales correspondientes y están plenamente garantizados.
Samaniego cuestionó duramente la actuación de Leite al señalarlo como el detonante del conflicto. “Y vos, Gustavo Leite, lo que sos es, en primer lugar, irresponsable. El primero que tenía que estar acá eras vos, porque fuiste el que inició esto”, aseveró la senadora, defendiendo el llamado a las autoridades del BCP e IPS para abordar institucionalmente los reclamos presentados.
La legisladora disidente incrementó el tono de sus críticas cuestionando la trayectoria del exministro y expresando duras reprobaciones sobre su desempeño pasado en el servicio exterior durante su estadía diplomática en Estados Unidos. De igual manera, Samaniego ironizó sobre la producción legislativa de su colega, contrastándola con leyes de su autoría relativas a la salud pública y el bienestar social de la población.
En el plano de las negociaciones políticas del presupuesto y beneficios laborales, Samaniego defendió su labor parlamentaria recordando su reciente intermediación en favor de las reivindicaciones del sector médico. Destacó haber impulsado la propuesta de dignificación salarial gradual con el Poder Ejecutivo, cuyo esquema de desembolsos escalonados proyecta su vigencia hasta el año 2027.
La parlamentaria hizo un firme llamado a la cordura institucional, instando a las facciones en disputa de Honor Colorado a no trasladar sus pugnas internas a la agenda de la economía nacional. Samaniego enfatizó que las diferencias de tinte político o particular deben ser dirimidas en los espacios partidarios de debate —refiriéndose al “quincho”— sin perjudicar el clima de negocios ni la credibilidad del sistema bancario paraguayo.






















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