La política tiene sus paradojas. En un pequeño distrito de Perú, un candidato cuyo nombre remite directamente a Adolf Hitler y Benito Mussolini se impuso en las urnas y quedó como virtual ganador de la alcaldía. Se trata de Hitler Mussolini Simeón Flores, postulante del partido Ahora Nación, quien consiguió el 34,54% de los votos válidos en Queropalca, una localidad del Departamento de Huánuco.
La noticia llamó la atención mucho más allá de las fronteras peruanas por una coincidencia difícil de ignorar. Sus dos primeros nombres evocan a Adolf Hitler, líder de la Alemania nazi, y a Benito Mussolini, fundador del fascismo italiano. Ambos encabezaron regímenes autoritarios responsables de persecuciones, violencia política y graves crímenes durante el siglo XX.
Sin embargo, el impacto de su nombre no debe confundirse con una definición de sus ideas. La coincidencia nominal, por sí sola, no demuestra afinidad ideológica con aquellos dictadores ni permite atribuirle sus convicciones.
En Queropalca, la decisión electoral se expresó a través de las urnas y de una competencia entre distintas fuerzas políticas. El episodio deja una imagen llamativa: dos nombres asociados con algunas de las páginas más oscuras de la historia quedaron ligados, por una circunstancia personal, a una elección democrática.
Porque una cosa es el peso histórico de un nombre y otra, muy distinta, la trayectoria de quien lo lleva. En política, como en cualquier otro ámbito, las ideas, las propuestas y las acciones son las que permiten juzgar a una persona.
Fuente: Perú 21.com / Infobae























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