Más de 170 hectáreas de cultivos resultaron afectadas por los fenómenos climáticos en el departamento de Caaguazú, principalmente en los distritos de Yhú y 3 de Febrero. La situación genera preocupación entre los productores frutihortícolas, debido a que algunos perdieron hasta el 100% de su producción y enfrentan dificultades para recuperar la infraestructura dañada.
En entrevista con Radio 1000, Francisco Meza, presidente de la Unión Nacional de Productores Frutihortícolas del Paraguay, advirtió que las pérdidas comprometen la capacidad productiva de la zona y podrían repercutir en el abastecimiento del mercado nacional.
El dirigente señaló que el distrito de 3 de Febrero, considerado uno de los principales polos de producción de tomate del país, registra importantes daños en sus plantaciones. Según indicó, en esa localidad se contabilizan alrededor de 1.370.000 plantas afectadas, aunque una parte de los cultivos presenta distintos niveles de perjuicio.
Meza explicó que los productores intentan reorganizarse y recuperar sus plantaciones, pero advirtió que aquellos que perdieron la infraestructura necesaria para la producción podrían quedar fuera del circuito productivo. En algunos casos, las pérdidas alcanzarían la totalidad de la cosecha.
El titular del gremio destacó la importancia de Caaguazú para el sector frutihortícola y sostuvo que el departamento representa aproximadamente el 65% de la producción destinada al mercado al que hizo referencia durante la entrevista. Por ello, consideró que los daños registrados podrían tener consecuencias para la actividad y el abastecimiento.
Ante este escenario, reclamó una respuesta del Gobierno nacional que contemple asistencia económica, financiamiento y apoyo técnico para los productores afectados. A su criterio, las medidas deben formar parte de un plan estructurado que permita recuperar la capacidad productiva y evitar que las familias rurales queden endeudadas sin posibilidades de cumplir con sus obligaciones.
Asimismo, cuestionó las dificultades de acceso a la infraestructura vial en las zonas rurales y pidió priorizar el mejoramiento de los caminos utilizados para transportar las cosechas. Afirmó que las malas condiciones de las rutas complican la salida de los productos hacia los mercados y aumentan las dificultades de los agricultores para comercializar su producción.
Meza también insistió en la necesidad de contar con asistencia técnica efectiva y programas de financiamiento adaptados a la realidad de los pequeños productores. Sostuvo que las ayudas puntuales no son suficientes si no están acompañadas de inversiones que permitan sostener la producción frente a eventos climáticos adversos.
Finalmente, advirtió que la recuperación del sector requiere medidas concretas y sostenidas, debido a que la pérdida de cultivos e infraestructura afecta directamente los ingresos de las familias productoras y la capacidad de abastecimiento del país.























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