Un operativo internacional coordinado por Interpol terminó con 95 detenidos en 17 países, entre América Latina y Europa, en el marco de una investigación sobre la producción y distribución de material de abuso sexual infantil a través de plataformas digitales, aplicaciones de mensajería y criptomonedas.
La operación, denominada Confluencia, incluyó cuatro procedimientos policiales simultáneos realizados entre marzo y setiembre de 2026. Según informó este jueves el organismo internacional, con sede en Lyon, Francia, las autoridades ejecutaron 127 órdenes de registro y lograron rescatar a un menor en Colombia.
En los procedimientos participaron Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Italia, Panamá, Paraguay, Perú, España y Uruguay. Del total de detenidos, el 89% eran hombres y el 11%, mujeres.
El rastro digital, una clave para las investigaciones
Interpol advirtió que las plataformas digitales son utilizadas cada vez más para captar menores con fines de explotación sexual, coordinar abusos, conectar a agresores y obtener dinero mediante la comercialización de contenido ilegal.
Las mismas herramientas también permiten multiplicar la circulación de imágenes y videos, lo que prolonga el daño sufrido por las víctimas.
«Detrás de cada archivo hay un niño que ha sufrido abusos y que vuelve a ser revictimizado cada vez que esa imagen circula de nuevo», señaló Stephen Fry, director ejecutivo de Interpol para Apoyo a las Investigaciones.
El funcionario alertó sobre el crecimiento de las redes que buscan obtener beneficios económicos a partir del abuso sexual infantil y remarcó la importancia de fortalecer la cooperación entre las fuerzas de seguridad de distintos países y las empresas del sector privado.
El material secuestrado durante los procedimientos podría aportar nuevas pistas para identificar a otros sospechosos y localizar a menores en situación de riesgo, además de permitir la adopción de medidas de protección.
Colombia: rescataron a un niño de cinco años
Uno de los casos más graves se registró en Colombia, donde la Policía puso a salvo a un niño de cinco años y detuvo a uno de sus progenitores, acusado de producir y comercializar material de abuso sexual infantil por internet.
La investigación avanzó gracias a la base de datos de Interpol sobre explotación sexual infantil, que permitió relacionar distintos archivos en los que aparecía el mismo menor. De acuerdo con el organismo, algunos de esos registros se remontaban a cuando la víctima tenía apenas un año.
El análisis de las imágenes permitió establecer conexiones relevantes para la investigación y avanzar en la identificación de la víctima.
Más de 4.000 archivos en una investigación en Ecuador
En Ecuador, las pesquisas sobre una persona vinculada a uno de los grupos investigados condujeron al hallazgo de más de 4.000 archivos y cerca de 15 gigabytes de imágenes de abuso sexual infantil, tras el análisis de varios dispositivos electrónicos.
En Panamá, en tanto, las autoridades detuvieron al administrador de un grupo de mensajería dedicado a difundir ese tipo de material. Según Interpol, el espacio contaba con más de 700 usuarios.
Los investigadores también detectaron la participación de adolescentes en grupos de mensajería en Argentina, Costa Rica, Ecuador, Perú y España, donde se solicitaba y distribuía material de abuso sexual infantil.
Argentina: un detenido acusado de extorsionar a más de 260 niñas
En Argentina, la Policía arrestó a un sospechoso que mantenía contacto con más de 260 niñas de distintos países y que está acusado de extorsión sexual de menores.
Según las autoridades, el hombre exigía a las víctimas imágenes y videos cada vez más explícitos. Cuando alguna intentaba negarse, las amenazaba para obligarlas a continuar enviando contenido.
El caso expuso otra de las modalidades investigadas durante la operación: el uso de plataformas digitales para establecer contacto con menores, presionarlos y someterlos a nuevas formas de explotación.
Para Interpol, los resultados de Confluencia muestran la dimensión transnacional de estos delitos y la necesidad de sostener investigaciones coordinadas que permitan identificar a los responsables, rescatar a las víctimas y frenar la circulación de material que perpetúa el abuso.






















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