La Casa Blanca evalúa nuevas alternativas militares contra Irán que incluyen el posible uso de la GBU-43/B, una de las bombas convencionales más potentes del arsenal estadounidense. La opción forma parte de distintos escenarios elaborados por el Pentágono, aunque Donald Trump todavía no dio una orden definitiva para ejecutar esos ataques.
Según informó CNN, a partir de fuentes oficiales estadounidenses familiarizadas con la planificación militar, las alternativas contemplan bombardeos contra infraestructuras energéticas e instalaciones vinculadas al programa nuclear iraní. Entre los posibles blancos aparece el denominado Monte Pickaxe, un sitio en el que Washington e Israel sospechan que Teherán conserva componentes relacionados con sus actividades nucleares.
La eventual utilización de esta munición, conocida como la «madre de todas las bombas», supondría una nueva escalada en el conflicto. La evaluación militar se produce, además, en un momento políticamente complejo para Trump, que enfrenta una creciente presión interna para poner fin a una guerra que se prolonga desde hace más de seis meses y que genera un importante rechazo entre los estadounidenses.
A ese escenario se suma la proximidad de las elecciones legislativas de mitad de mandato, una instancia que podría poner a prueba el respaldo político al presidente y aumentar los costos internos de una prolongación de las operaciones militares.
La GBU-43/B debe su nombre oficial a las siglas en inglés Massive Ordnance Air Blast, una denominación que alude a su capacidad para generar una potente explosión aérea. Su apodo, Mother of All Bombs —«madre de todas las bombas», surgió de la similitud entre la sigla MOAB y esa expresión inglesa.
Desarrollada por Estados Unidos a comienzos de la década de 2000, la bomba fue probada en marzo de 2003, en vísperas de la invasión de Irak. Por sus dimensiones y su capacidad destructiva, se diferencia de las municiones convencionales que utilizan habitualmente los aviones de combate.
Su mecanismo de acción se basa en la liberación de una enorme onda expansiva, capaz de destruir estructuras, arrasar posiciones militares y provocar lesiones mortales en un amplio radio alrededor del punto de detonación. El efecto de la explosión depende de factores como la distancia, las características del terreno y las condiciones del entorno.
La posible incorporación de esta arma a los planes contra Irán refleja la amplitud de las opciones que analiza Washington. Sin embargo, la preparación de escenarios militares no implica que la decisión de emplearla esté tomada ni que el ataque vaya a concretarse.
Fuente: EFE





















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