La crisis deportiva de Junior de Barranquilla sumó un nuevo episodio de violencia. Un grupo de «hinchas» atacó las instalaciones de la sede deportiva Adelita de Char y vandalizó los vehículos de varios futbolistas, entre ellos el del delantero paraguayo Guillermo Paiva, en medio del descontento por el presente del equipo colombiano.
Según informó el diario El Tiempo, los incidentes incluyeron pintadas en las instalaciones del club, daños en automóviles particulares y mensajes intimidatorios dirigidos a los integrantes del plantel. La situación generó preocupación en la institución, en un contexto marcado por los cuestionamientos de un sector de la afición al rendimiento del equipo.
Uno de los mensajes apareció en la fachada de la sede deportiva, donde los futbolistas realizan sus entrenamientos. «Sin vida. En Junior se juega a muerte», escribieron los responsables de los ataques, en una frase que elevó el tono de las protestas.
Paiva, entre los jugadores afectados
El atacante paraguayo quedó involucrado en los incidentes luego de que su vehículo fuera pintado con aerosol. También resultó afectado el automóvil del mediocampista Jesús Rivas, que además sufrió la rotura de vidrios y daños en los retrovisores, según los reportes difundidos.
En los vehículos aparecieron expresiones como «Pongan huevo», una consigna utilizada por los hinchas para reclamar mayor entrega y mejores resultados deportivos.
Los hechos excedieron así las habituales protestas de los simpatizantes y alcanzaron tanto las instalaciones de Junior como los bienes particulares de sus futbolistas. Los mensajes intimidatorios dejaron en evidencia la tensión que atraviesa el club de Barranquilla.
El empate que profundizó el malestar
Los ataques se produjeron después del empate 1-1 frente a Deportivo Pereira, en un encuentro aplazado correspondiente a la cuarta fecha de la Liga BetPlay 2026-II.
El resultado aumentó la preocupación de los aficionados por las dificultades del equipo para sumar los puntos necesarios en la lucha por acceder a los cuadrangulares semifinales del campeonato colombiano.
Ante lo ocurrido, Junior de Barranquilla emitió un comunicado en el que rechazó los actos de vandalismo registrados en su sede deportiva y los ataques contra los integrantes de su plantel.
En ese escenario, Paiva quedó en el centro de un episodio que trasladó la crisis futbolística del equipo fuera de la cancha y convirtió el descontento de parte de la hinchada en acciones contra los propios jugadores.
Fuente: El Tiempo – Colombia
























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