Gustavo Leite se refirió al dinámico escenario de pases, fugas y alianzas dentro de la Asociación Nacional Republicana, asegurando que se trata de un proceso natural dentro de la dinámica partidaria.
Al ser consultado sobre el distanciamiento de referentes parlamentarios y regionales del sector oficialista, Leite pidió no apresurar conclusiones respecto al impacto electoral en la conducción de la Junta de Gobierno. “En nuestro partido siempre fue así; no nos tenemos que enojar ni sorprender. Honor Colorado es el movimiento donde está el gran elector del Partido Colorado y la ciudadanía renueva a sus referentes cada cinco años”, sostuvo, agregando que la próxima semana se brindarán mayores precisiones confirmadas sobre el cuadro de pases políticos.
En el plano del desempeño gubernamental, el legislador mantuvo su acostumbrada línea de evaluación crítica. Leite admitió que la administración encabezada por el presidente Santiago Peña atraviesa desgastes en su imagen pública. “Creo que este gobierno ha perdido prestigio con la ciudadanía y tenemos que enmendar eso; no deja de ser un gobierno colorado y tiene que enmendar rumbo”, puntualizó ante los periodistas.
No obstante, el senador salió al paso de las especulaciones vinculadas a una posible crisis de gobernabilidad o promovida desde sectores disidentes. Al responder de forma tajante sobre un eventual juicio político al jefe de Estado, Leite calificó la idea como infundada, enfatizando que dicha figura constitucional está reservada únicamente para causales de extrema gravedad que no se configuran en la actualidad.
Respecto a los encuentros entre figuras de histórica rivalidad dentro del coloradismo, como las reuniones recientes entre Horacio Cartes y el expresidente Mario Abdo Benítez, el legislador apeló a una analogía histórica internacional sobre la tregua entre Chiang Kai-shek y Mao Tse-tung durante la invasión a China en 1937. Con este ejemplo, argumentó que la ANR posee mecanismos de preservación institucional cuando se requiere estabilidad.
Por último, Leite remarcó la importancia de evitar descalificaciones personales y mantener puentes de diálogo entre las facciones internas del Partido Colorado con miras a los compromisos electorales del año 2028. El parlamentario concluyó que el objetivo central debe ser mantener a la nucleación política como una opción válida para la ciudadanía, respetando las decisiones individuales de cada dirigente.
























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