Tras concretar la exportación de 27.000 kilos de tomate a Uruguay, Paraguay prevé enviar un volumen similar a Brasil. El ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, destacó que la apertura de nuevos mercados representa una oportunidad para fortalecer al sector productivo, históricamente afectado por problemas de oferta y comercialización.
Paraguay busca consolidar su presencia en los mercados regionales mediante los primeros embarques de tomate a Uruguay y Brasil. La iniciativa se desarrolla en un contexto de dificultades de abastecimiento en países vecinos, debido a factores climáticos y fitosanitarios que afectan la producción de hortalizas.
En entrevista con Market Data, el titular del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Carlos Giménez, calificó de significativo el envío a Uruguay y sostuvo que la apertura de nuevos destinos comerciales puede modificar la dinámica del sector, al ofrecer mayores alternativas de comercialización a los productores nacionales.
“Es un logro muy importante que cambia totalmente la configuración del sistema de producción. Es un logro muy sensible para nuestro país, porque el tomate siempre tuvo su problema de oferta y, a veces, de falta de producto en determinados momentos del año”, manifestó.
El primer embarque a Uruguay estuvo a cargo de productores de la Asociación Colonos Unidos, de la colonia Blas Garay, en Coronel Oviedo, departamento de Caaguazú. La carga fue de 27.000 kilos y se comercializó a un precio de G. 5.000 por kilo en finca.
El envío apunta a posicionar el tomate paraguayo en el mercado uruguayo y generar oportunidades para futuras operaciones, sujetas a la aceptación del producto y a la demanda de los compradores.
Brasil, el próximo destino
El siguiente objetivo es concretar la exportación de una carga similar a Brasil. Según Giménez, las primeras negociaciones no prosperaron, pero posteriormente se avanzó hacia un precio más conveniente para los productores. El MAG espera concretar un primer envío de aproximadamente 27.000 kilos.
“Si estamos enviando es porque ellos están teniendo problemas de oferta de productos. Entonces, hay que decir que también Paraguay con esto se puede afianzar con el paso del tiempo”, señaló el ministro.
Como antecedente, Paraguay retomó en 2024 las exportaciones de tomate a Argentina, luego de aproximadamente 70 años sin envíos registrados. En aquella ocasión, se concretó una primera carga de 30.000 kilos producidos en Yhú, Caaguazú, con destino a la provincia de Córdoba.
Giménez recordó que los envíos a ese mercado suelen realizarse durante la primera quincena de noviembre y expresó su expectativa de retomar las operaciones. El objetivo, afirmó, es replicar esa experiencia en otros mercados del Mercosur y establecer relaciones comerciales que permitan dar continuidad a las exportaciones.
Menos importaciones y mayor producción nacional
El ministro también destacó que la mayor disponibilidad de tomate nacional permitió reducir el período de importación del producto. Según explicó, en 2026 las autorizaciones para el ingreso de tomate se limitaron a dos semanas, durante las cuales ingresaron poco más de 2,1 millones de kilos. En 2025, en cambio, el período habilitado fue de aproximadamente cuatro semanas.
Giménez vinculó esta reducción con la capacidad de la producción nacional para abastecer el mercado interno y mejorar las condiciones de comercialización para los agricultores.
En ese sentido, indicó que el MAG trabaja con asociaciones de productores para planificar los volúmenes de cultivo de acuerdo con la demanda, evitar la sobreoferta y generar condiciones que permitan destinar los excedentes a los mercados internacionales.
“Lo que buscamos es que la asociación cada año pueda encargarse de la exportación y que pueda producir mirando ya el mercado, tanto el interno como el sudamericano. Es posible ampliar la época de exportación, pero eso va a depender mucho del comportamiento del precio”, explicó.
El contrabando, otro desafío para el sector
Giménez sostuvo que las oportunidades de exportación también están relacionadas con las dificultades de abastecimiento en los países vecinos, en un escenario marcado por los efectos de fenómenos climáticos como El Niño sobre la producción regional.
Asimismo, destacó que las condiciones fitosanitarias de Paraguay permiten cumplir con los requisitos exigidos por Uruguay, Argentina y Brasil para la comercialización de este tipo de productos.
Por otra parte, advirtió que el ingreso de tomate de contrabando perjudica a los productores nacionales y puede representar un riesgo para la sanidad vegetal del país.
Ante esta problemática, consideró que fortalecer la producción local y garantizar canales de comercialización son medidas fundamentales para competir con los productos que ingresan ilegalmente.
“Los productores necesitaban confiar en que podían vender sus productos. Siempre les decimos que el mejor antídoto contra el contrabando es una oferta sostenible, capaz de cubrir la demanda local y competir con el producto ilegal. Estamos trabajando para generar esa confianza”, concluyó.
Fuente: Marketdata






















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