Las calles del centro de la capital catalana se convirtieron en el escenario de intensos disturbios y desmanes urbanos tras la degeneración de una movilización juvenil. Grupos de manifestantes enfrentaron a las fuerzas del orden mediante el lanzamiento de objetos contundentes e incendios provocados en la vía pública.
Los incidentes se concentraron durante la tarde de este sábado en la emblemática Plaza Cataluña y sus calles aledañas, en pleno centro de Barcelona. La protesta fue impulsada bajo el lema «Instituts Indignats», en consonancia con el movimiento estudiantil francés «Lycées Indignés».
Tras las primeras concentraciones, manifestantes con el rostro cubierto comenzaron a provocar daños materiales destruyendo papeleras, derribando motocicletas estacionadas e incendiando contenedores y toldos de establecimientos tradicionales de la zona, como la terraza del emblemático bar Zúrich.
Ante el incremento del nivel de violencia, efectivos de la Guardia Urbana cerraron los accesos perimetrales a la plaza, comprendidos desde la plaza Urquinaona hasta Universitat. Asimismo, emblemáticos establecimientos comerciales como El Corte Inglés y la firma Zara debieron evacuar a sus clientes y bajar sus persianas para evitar destrozos y actos de pillaje.
Agentes de la unidad de antidisturbios de los Mossos d’Esquadra desplegaron cargas policiales a pie y con furgones para disolver a los activistas que levantaron barricadas con motocicletas y escombros en la intersección de la calle Bergara. A través de canales oficiales, las autoridades solicitaron a residentes y turistas no aproximarse al sector intervenido.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, expresó su repudio categórico a los hechos violentos registrados, afirmando que la violencia no tiene cabida en la comunidad y garantizando el respaldo institucional a la actuación de los agentes de seguridad para restablecer el orden público.





















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