Duró poco la aventura de Leandro «Pipi» Romagnoli en el fútbol paraguayo. El exDT de San Lorenzo dejó de ser entrenador de Guaraní en plena pretemporada, apenas tres meses después de haber asumido el cargo, y ya habría emprendido el regreso a la Argentina.
En un principio, desde Paraguay se habló de una salida por motivos personales. Sin embargo, con el correr de las horas comenzó a tomar fuerza otra versión: el descontento del entrenador con el mercado de pases del club, al considerar que los refuerzos no alcanzaban para potenciar al plantel.
La derrota por 3-0 frente a Sportivo Ameliano en un amistoso de preparación, disputado durante el receso de mitad de año, terminó de encender las alarmas. Más allá del resultado, el rendimiento del equipo dejó una imagen preocupante y el ciclo quedó seriamente golpeado.
Durante este mercado, Guaraní incorporó a Antonino Martínez, Jonathan Jesús Espínola, los argentinos Juan Manuel García y Thiago Ezequiel Romero, además del uruguayo Maximiliano Añasco. Pese a las llegadas, el Pipi no habría quedado conforme con la conformación del plantel.
Romagnoli dirigió apenas 10 encuentros oficiales al frente del Aborigen. Su balance fue de cuatro triunfos, tres empates y tres derrotas, números que llevaron a Guaraní a cerrar el Torneo Apertura en la séptima posición, a 20 puntos del campeón Olimpia.
Así, el paso del ídolo azulgrana por el fútbol paraguayo terminó antes de lo esperado y con un final marcado por las diferencias internas en torno al armado del equipo.























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