Consternación, dolor e incredulidad son las sensaciones que embargan a los familiares de Josemar Escobar Piris (37), quien fue trágicamente asesinado y calcinado durante el brutal ataque perpetrado por un grupo armado contra un puesto policial ubicado en la localidad de Naranjito, distrito de Ybyrarobaná, Departamento de Canindeyú.
En medio del dolor, Valdemir, hermano de crianza de la víctima, rompió el silencio y expresó la profunda impotencia de la familia ante el atroz crimen cometido en la noche del pasado martes.
«Muy malo, muy malo…Por qué le hacen esto a una persona buena, trabajadora. No se puede acreditar», lamentó Valdemir, visiblemente afectado ante los micrófonos de la prensa.
Según el relato de Valdemir, la familia se enteró del atroz crimen mediante llamadas de auxilio de otro allegado de la zona. Confirmó que su hermano se desempeñaba como secretario en la Subcomisaría atacada y era una persona profundamente apreciada por la comunidad local.
«Era muy bueno, servicial. Trabajaba y todos lo conocían», recordó sobre su hermano.
Valdemir no dudó en exigir una respuesta firme a los organismos de seguridad e instituciones correspondientes para que el ataque no quede impune.
«Solo pido que castiguen a los responsables por lo sucedido», concluyó de manera contundente.
El ataque al puesto policial de Naranjito dejó en shock a todo el país, mientras la ciudadanía exige garantías de seguridad y el esclarecimiento inmediato de los hechos.






















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