La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) concretó un giro de 180 grados en la conducción deportiva de la Selección de Italia. Luego del fallido desembarco de Andrea Pirlo como director técnico y de las renuncias relámpago de Paolo Maldini y Leonardo Araújo, el organismo acordó la vuelta de Roberto Mancini como DT de la Azzurra y la llegada de Claudio Ranieri al frente de la estructura técnica federativa.
La turbulencia dirigencial había escalado tras la abrupta salida de la dupla Maldini-Leonardo, quienes habían tomado el control operacional del combinado nacional hacía apenas 17 días. Sin embargo, las discrepancias en el proyecto deportivo terminaron por desgastar la relación con la conducción institucional, obligando a buscar referentes con recorrido inmediato para apagar el incendio.
Ante este escenario de incertidumbre, la FIGC optó por la experiencia comprobada de Roberto Mancini, quien ya comandó al seleccionado cuatro años y conquistó la Eurocopa. Con el plantel principal necesitado de certidumbre táctica, la figura del DT busca devolver la estabilidad al vestuario y encaminar el proceso de cara a los próximos compromisos internacionales.
Por su parte, el histórico Claudio Ranieri ocupará un rol estratégico en la conducción técnica de la federación. Su tarea estará centrada en reorganizar la coordinación de los representativos nacionales y asesorar de manera directa a los dirigentes para evitar nuevas crisis institucionales en la cancha y fuera de ella. Con Mancini nuevamente al mando del primer equipo y Ranieri aportando su visión global, la dirigencia pretende dejar atrás las fricciones dirigenciales para enfocarse de lleno en los aspectos estrictamente deportivos.
Fuente: 442.perfil























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