Rusia lanzó durante la noche del viernes una nueva ofensiva aérea contra Ucrania con 35 misiles, de los cuales 27 eran balísticos, y 185 drones de ataque, según informó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
El bombardeo tuvo como principal objetivo la capital, Kiev, donde al menos nueve personas fallecieron y más de 30 resultaron heridas, de acuerdo con las autoridades locales. El alcalde Vitali Klitschko calificó la jornada como una «noche horrible» para la ciudad.
La ofensiva provocó daños en edificios residenciales y comerciales, además de incendios en cinco distritos de la capital. Entre las instalaciones afectadas se encuentra la agencia municipal Kievmedspetstrans, encargada del servicio de ambulancias y del transporte médico de emergencia, que fue alcanzada en dos ocasiones.
Klitschko detalló que cuatro edificios de la institución sufrieron daños parciales, mientras que cinco ambulancias quedaron completamente destruidas por el fuego. Equipos de emergencia y rescate continúan trabajando en las zonas impactadas para asistir a las víctimas y remover escombros.
Zelenski señaló que, además de Kiev, los ataques también alcanzaron las regiones de Dnipró, Sumy, Járkov y Poltava. Asimismo, afirmó que las defensas aéreas ucranianas lograron interceptar solo uno de los misiles balísticos lanzados por Rusia.
Ante esta situación, el mandatario volvió a reclamar a sus aliados internacionales un mayor suministro de sistemas de defensa antiaérea Patriot y de misiles interceptores. Según sostuvo, la escasez de estos equipos permite que Rusia continúe ejecutando ataques de gran magnitud contra la población civil.
«Es fundamental que nuestros socios comprendan que estas capacidades no pueden permanecer almacenadas para escenarios hipotéticos; se necesitan aquí y ahora para proteger vidas y detener la guerra», expresó Zelenski.
Fuente: EFE






















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