El conflicto en el sector de la salud pública se agudizó tras concluir sin consenso la reunión entre representantes del Poder Ejecutivo, legisladores de la Cámara de Senadores y dirigentes del Sindicato Nacional de Médicos (SINAMED). Ante la falta de un acuerdo sobre las reivindicaciones salariales y laborales, los cirujanos pediátricos anunciaron que podrían presentar su renuncia masiva al Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
El doctor Roberto Riveros Mazó, vocero y secretario gremial de la Sociedad Paraguaya de Cirugía Pediátrica, confirmó en entrevista con Radio 1000 que los especialistas respaldan plenamente la huelga nacional de médicos y sus reivindicaciones.
Riveros sostuvo que la situación laboral en el sistema sanitario público es insostenible y que, además de las cuestiones salariales, existen graves deficiencias estructurales que dificultan el ejercicio seguro de la medicina.
«Desde la Sociedad Paraguaya de Cirugía Pediátrica apoyamos plenamente las reivindicaciones y los reclamos que SINAMED está llevando a cabo a través de esta huelga nacional de médicos. Esta huelga finaliza mañana y vemos que no hay una apertura o un interés real del Gobierno para poder solucionar esto», manifestó.
El dirigente gremial advirtió que, si hasta este viernes 28 de agosto, fecha prevista para la finalización de la huelga, no se alcanza una solución o no existe un ofrecimiento formal por parte de las autoridades, el próximo lunes será presentada ante la ministra de Salud, María Teresa Barán, la renuncia de los 39 cirujanos pediátricos que integran el plantel del Ministerio de Salud en todo el país.
«De no resolverse el día de mañana, el lunes estaría sobre la mesa de la ministra la renuncia de todos los cirujanos pediátricos que componemos el staff de cirugía pediátrica a nivel del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de todo el país», afirmó.
El profesional explicó que los 39 especialistas se encuentran distribuidos entre distintos centros asistenciales, entre ellos el Hospital del Trauma, el Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu, el Hospital Nacional de Itauguá, el Hospital Regional de Luque, el Hospital General de Coronel Oviedo y el Hospital Regional de Ciudad del Este.
Según Riveros, la decisión fue adoptada tras conversar con los especialistas de Central y del interior del país y responde a una problemática que, según afirmó, viene siendo advertida desde hace años.
Falta de insumos y equipamiento
El cirujano pediátrico remarcó que el reclamo del sector no se limita al salario. Cuestionó la falta de instrumentos e insumos necesarios para realizar procedimientos quirúrgicos con seguridad y relató que, en ocasiones, los propios médicos deben adquirir equipamiento para poder trabajar.
«¿Cómo yo le explico a mi paciente que tiene que operarse esta tarde de una apendicitis que tiene que ir a comprar los hilos, el bisturí, los insumos para su cirugía? Incluso algunas drogas anestésicas. Eso no puede esperar», cuestionó.
Agregó que los profesionales llegan a comprar sus propios instrumentos para garantizar la seguridad de los pacientes durante las intervenciones quirúrgicas.
Riveros aclaró que esta situación, según su explicación, no estaría directamente relacionada con las deudas del Ministerio con las empresas farmacéuticas, sino con la falta de actualización y adquisición de equipamiento por parte de la cartera sanitaria.
Medicina en evolución y sistema que no acompaña
El especialista sostuvo que la medicina experimentó importantes avances durante los últimos años, particularmente en el tratamiento de pacientes pediátricos y neonatales, pero consideró que el sistema público no acompañó ese proceso con los recursos necesarios.
«15 años atrás, un paciente que nacía de seis meses era considerado inviable con la vida. No había forma de pensar que ese paciente iba a sobrevivir. La medicina evoluciona tan rápidamente que actualmente esos pacientes que nacen con seis meses de vida, gracias a los nuevos respiradores, las nuevas drogas y los nuevos antibióticos, logran vivir y desarrollar una vida normal», explicó.
A su criterio, el Ministerio de Salud no acompañó ese crecimiento con la incorporación de los recursos y equipamientos necesarios, pese a contar con profesionales altamente capacitados.
El médico advirtió que la falta de medicamentos también puede colocar a los profesionales ante situaciones complejas, ya que obliga a utilizar alternativas que no necesariamente constituyen la primera opción terapéutica.
«Si yo le tengo que decir a usted que requiere el antibiótico A, que es el indicado y adecuado para lo que tiene, pero no cuento con ese antibiótico en el Ministerio y usted no puede comprarlo, me veo forzado a aplicarle un antibiótico B, aunque no sea el indicado ni el más adecuado. Entre hacerle el antibiótico B y no hacerle nada, opto por hacerle algo. Tal vez funcione, tal vez no. Y es ahí donde nos empujan muchas veces a cometer errores médicos», sostuvo.
Reclamo salarial
Riveros también cuestionó el deterioro del poder adquisitivo de los médicos y afirmó que el reclamo por el escalafonamiento representa solamente una parte de la problemática.
«No es solamente el salario lo que estamos reclamando. Si bien es cierto que hubo un desfasaje muy importante, la publicidad del Gobierno es que estamos muy bien a nivel regional, pero no comparan los salarios a nivel regional con los salarios en Paraguay», señaló.
En ese sentido, sostuvo que el salario médico perdió peso en relación con el salario mínimo durante los últimos años. Según ejemplificó, en 2012 la remuneración de un médico equivalía a aproximadamente 2,8 salarios mínimos, mientras que actualmente representa alrededor de 1,6 salarios mínimos.
«Tenemos no solamente un problema con los salarios, sino también un problema estructural que el escalafonamiento médico no va a solucionar. Yo no voy a arriesgar mi registro médico a cometer un error en la medicina porque no tengo las condiciones para poder trabajar con seguridad para el paciente», enfatizó.
Finalmente, cuestionó que los salarios del sector médico permanezcan prácticamente congelados desde 2012 mientras otros sectores, como el político, han recibido incrementos.
«Lo que indigna realmente es ver que hace un par de meses, creo que el año pasado, hubo un aumento para la clase política, para los congresistas, mientras que el sector médico tiene congelado su salario desde el año 2012, con la pérdida del poder adquisitivo que eso implica», concluyó.






















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